Garantías en un futuro incierto

¿Usted prestaría dinero a diestra y siniestra sin tener la garantía que se lo van a devolver?

Muchas
veces “prestamos” dinero a amigos y familiares queridos, sabiendo que
no lo van a devolver. Existe un lazo emocional que motiva ese gesto
solidario.

Pero
cuando es una transacción comercial y alguien quiere comprar en cuotas
su vehículo, Ud. levanta una ceja, dejando la otra firme mientras su
cerebro en forma defensiva repite: “¿me pagará las cuotas o me
estafará?”. Esto es normal, en especial en tiempos donde la estafa esta
a la orden del día, como el cuento del tío para sacar computadores de
oficinas públicas.

La
biblioteca del Congreso Nacional define al Estado como “un concepto
político referido a una forma de organización social, que cuenta con
instituciones soberanas, que regulan la vida de una cierta comunidad de
individuos en el marco de un territorio nacional”. Ahora, para regular
la vida de la comunidad necesita recursos, y a los ciudadanos nos pide
una cuota, para que logremos los objetivos comunes en beneficio de
todos.

El
Estado es un eterno acreedor de dinero, para después traducirlo en
beneficios sociales. Por su parte y por el modelo imperante, no tiene
protagonismo en el ámbito comercial e industrial, lo cual es lógico,
considerando que el Estado es un pésimo administrador de dinero, y tan
lento que no alcanza a darse cuenta cuando le roban importantes sumas.
Por ende, los privados son los llamados a generar recursos, conocidas
como utilidades, y de paso crear fuentes de trabajo y pagar impuesto al
Estado para fines sociales.

El
gallito que se verá los próximos días será por la reforma tributario.
El gobierno, que representa al Estado ¿fomentará las inversiones y
apoyará a los empresarios apostando a estabilidad y ganancia futura? o
¿solo les pedirá más recursos con nuevos impuestos o aumentos de los
existentes? ¿Como lograr ese margen de dinero fresco que necesita el
Estado, para cumplir con los planes de Gobierno, y al mismo tiempo
entregar recursos o bajar otros impuestos para fomentar la inversión?

Me
gusta escuchar hablar de inversión, crecimiento y trabajo. Pero ¿quién
nos garantiza a todos como miembros de esta organización social llamada
Chile, que los medianos y grandes empresarios realmente van a maximizar
sus ganancias y aportaran en años futuros una cantidad tan importante
de impuestos al país que superará con creces lo que podría recaudarse
hoy día? Debería existir un Pagaré que lo garantice, porque ya sabemos
que la “economía del chorreo” de Hernán Büchi no funciona. Con este
modelo económico rígido y taimado seguimos teniendo pobreza, aun cuando
las frías encuestas lo disfracen. Veamos si los empresarios, políticos y
el gobierno logran el punto de equilibrio para que las grandes empresas
no se lleven la pelota para la casa dando por terminado el partido,
mientras existen pensionados que ganan menos que las mesadas que les
entregan a sus hijos.

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