La
semana pasada, en estas mismas líneas, me refería a los desafíos que
tenemos en los próximos años en Chile, pensando en las elecciones donde
votábamos por nuestras nuevas autoridades para la presidencia de Chile,
el Senado, la Cámara de Diputados y el Consejo Regional.
Y
lo primero que quiero hacer es agradecer a los más de 4 mil votantes
que depositaron su confianza en el proyecto que encabezaba para llegar
al Senado, porque ellos confiaron en mí, en una mujer que al igual que
ustedes he trabajado toda mi vida con esfuerzo para sacar adelante a mi
familia y se, de primera fuente, las necesidades que ustedes viven mes a
mes.
Junto
a mi equipo hicimos una campaña con un gran trabajo en la calle y
sencillo, no utilizando lo más fácil: el dinero. Tampoco nos basamos en
las promesas que jamás se cumplirán porque los magallánicos están
aburridos de escuchar solamente proyectos que, en más de 30 años, jamás
se han cumplido.
Pero es hora de mirar el futuro y pensar en lo mejor para nuestro país.
Los
próximos años serán trascendentales para el futuro de Chile, no solo
por el nuevo Presidente que elijamos sino porque tendrá que trabajar en
paralelo a la labor
que está haciendo la Convención Constituyente, que está redactando
nuestra nueva Carta Magna que regirá los destinos del país por los
próximos años, y que entregará este nuevo marco institucional al que se
deberán apegar nuestras nuevas autoridades.
Por
eso es importante elegir muy bien por quién vamos a votar en la segunda
vuelta ya que estamos enfrentados a dos polos totalmente opuestos, muy
diferente a cualquier otra elección de las que tengamos memoria desde
1990 a la fecha porque ambos representan sectores muy diferentes de
nuestra sociedad.
Hay
que conocer muy bien sus propuestas y la forma que enfrentarán su
relación con las regiones porque pese a que uno de los dos candidatos es
de la Región de Magallanes, es muy diferente el ser representante
local, de un distrito o circunscripción a ser el Presidente de Chile, ya
que la administración centralizada que tenemos en el país, los termina
“metiendo en el sistema” y finalmente todo lo que se pueda prometer para
nuestra zona, queda en nada o guardado en un cajón de algún ministerio
en Santiago.
Eso es lo que debemos analizar para que no sigamos con años de postergaciones y promesas incumplidas.
La
centro derecha está unida en su gran medida en torno a la figura a la
figura de José Antonio Kast, de quien han tratado de armar una
caricatura que no es real y que también representa una alternativa de
poder y gobernabilidad para los próximos cuatro años. No se trata de
entregar todo en esta segunda vuelta, porque insisto, hay que escuchar y
conocer sus propuestas para la región de Magallanes.
No
se trata de tirar todo a la basura con propuestas que finalmente
terminarán incendiando el país tal como lo vivimos el 18 de octubre de
2019; pero si que mantengamos una senda de crecimiento y paz, con un
trabajo serio que permita ser el Chile, con muchas oportunidades y sin
tanta desigualdad, pero ese país que iba encaminado por la senda del
desarrollo.
Nuevamente
quiero agradecer a esa miles de personas que depositaron el año 2017 y
este 2021 su confianza en mí. Creo que no las defraudé en la labor que
cumpliré hasta el próximo 10 de marzo de 2022 en la Cámara de Diputados
porque me iré con la conciencia tranquila que el ser parlamentario no se
trata de un “trabajo” para eternizarse sino que con el paso de los
años, debemos asumir desafíos y tratar de cumplirlos y esa es y será mi
máxima por siempre.