La
guerra es un conflicto, generalmente armado, en el que intervienen dos o
más partes. Se aplica una lucha o enfrentamiento armado entre países o
grupos de personas. Con este significado, se utiliza para formar
conceptos como guerra civil, buque de guerra, prisionero de guerra o
posguerra.
En
un sentido figurado, también se habla de ‘guerra’ para referirse a una
pugna, combate, oposición o enfrentamiento entre dos o más partes sin
que intervenga la fuerza. En este sentido, existen conceptos como guerra
de cifras, guerra de precios o guerra psicológica.
Esta palabra tiene procedencia germánica: werra (pelea, discordia).
Para
mí la guerra (esta pelea y discordia) es la incapacidad de
razonamiento humano, encierra consigo la intolerancia, la falta de
respeto y reconocimiento de las decisiones y/u opiniones que tienen las
demás personas, sean estas comunidades, países, etnias o individuos;
desde mi cosmovisión una persona que inicia una guerra es una persona
que posee una “incapacidad” o tal vez mejor dicho un ser humano
“discapacitado”, cada vez que alguien inicia una guerra entonces,
personalmente creo así, estamos frente a una persona incapaz de
razonar, estamos en frente de una persona discapacitada de la razón,
pues no acepta las diferencias, no acepta las decisiones de las demás
personas, no sabe cómo usar el sentido común, no es capaz de ver en el
otro a un ser humano, sino que literalmente está ciego emocionalmente,
intelectualmente, está ciego o incapacitado para comprender que cada ser
humano, país o comunidad tiene y puede tomar decisiones y que él debe
aceptarlas; es más, no solo tolerarlas sino RESPETARLAS.
Sí,
así lo creo, estimado lector, creo que esta guerra en Ucrania se da
justamente con esta incapacidad de aceptar, de razonar, de respetar
etc. Hay una incapacidad de hablar y aceptar las decisiones, aceptar
las diferencias, estos últimos 20 años de la posmodernidad y posverdad,
hemos sido testigos de la famosa bandera de la “tolerancia” y vemos cómo
los abanderados de ella son incapaces de aceptar las diferencias; yo
personalmente he sido calificado, marcado y declarado “persona
intolerante” públicamente por los predicadores de la tolerancia. He
recibido mensajes personales con este tipo de declaraciones.
La
guerra es el resultado de la incapacidad de aceptación humana, las
discordias son la incapacidad del respeto, las descalificaciones y
enmarcaciones sociales son la incapacidad de la tolerancia, y lo más
terrible es haber perdido el valor humano del respeto, por esta razón
personalmente creo que quien o quienes inician una guerra están
discapacitados o incapacitados social, emocional, racionalmente, pues
no aceptan, no logran tener esa capacidad de diálogo y aceptación de
las diferencias.
No
estoy de acuerdo con las guerras, pues los únicos afectados son los
ciudadanos de a pie, esas familias que tienes que salir huyendo, salir
solo con la esperanza de llegar a un destino con vida, hemos sido
testigos de familias durmiendo en el subterráneo del metrotrén, esto es
indigno humanamente hablando; a esto es que apunta mi definición de
incapacidad, quien comanda o inicia una guerra no tiene esa capacidad
de ver o entender los resultados de una guerra, no comprende que la
destrucción, ya sea física o emocional, quien inicia una guerra no
logra comprender la destrucción emocional y psicológica de los seres
humanos.
Ya
para ir concluyendo, me parece que todo tipo de guerra, sea esta una
guerra con armas convencionales o una guerra con armas ideológicas,
trae lamentables consecuencias para quienes lo viven. Se cree
románticamente que existe un ganador y un perdedor, pero no se miden
las consecuencias psicológicas, emocionales, intelectuales etc.
Algunos celebran (desde mi perspectiva), celebran irracionalmente una
victoria, insisto sobre todo quien inicia y comanda una guerra, esto
una vez más nos demuestra su incapacidad.
No
solo existe la incapacidad física, sino también existe la discapacidad
o incapacidad racional, emocional, intelectual y social.
Ciudadanos conscientes.