“Hachiko” y “el perro matapacos”

Era
un adolescente, en mis clases bíblicas por correspondencias, en los
inicios de mi carrera como profesor de teología, leí la impresionante
historia del perro japonés llamado Hachiko.

Luego
de muchos años junto a mi familia vimos la magistral actuación de
Richard Gere y la historia del fiel Hachiko, tal historia usada en
muchas conferencias como ejemplo de fidelidad, pero si uno lee con
atención y comprensión la fidelidad de Hachiko fue en respuesta al amor
compasivo de ese ser humano que lo adoptó.

Hace
un mes tuve el privilegio de estar en Tokio, lo primero que le pedí a
mi hija es; “quiero conocer la estatua de Hachiko”, llegamos muy
temprano a Shibuya Station, lo primero al descender del tren fue ver la
imagen y nombre de este perro tan reconocido y famoso, luego un pequeño
stan, recordando su vida y al salir a la superficie inmediatamente nos
encontramos con el Monumento a Hachiko, una emoción profunda al estar
ahí.

Por
cierto, qué relación tiene el “perro Matapacos” con hachiko, ninguna,
excepto que ambos son canes, que ambos son animalitos ubicados por
cierto en contextos sociales totalmente opuestos, tan opuesto como lo
estamos literalmente en el planeta.

Aquí
radica la diferencia magistral “la cosmovisión social de las culturas”
desde ese 18 de octubre del 2019, se enarboló la imagen de este perrito,
lentamente con el pasar de los días se convirtió en un icono y la
semana pasada fue tema político, social y mediático.

La
diferencia está en la consciencia social de algunos, que desearon
establecer un icono social, político y revolucionario, desde mi
perspectiva (solo como un ciudadano), esto demuestra la falta de valores
y capacidad moral de diferenciar entre lo bueno y lo malo.

¿Cómo
pretenden establecer un icono que mata paco? Por favor, esto es
debilidad intelectual y bajeza moral. No soy sociólogo, pero sí, un ser
humano que piensa, no podemos enaltecer iconos beligerantes, dañinos y
sin valores.

Los
iconos sociales y culturales demuestran la profundidad de los valores y
principios de la sociedad, los iconos son parte de nuestra vida, la
historia, la arqueología, las ciencias sociales demuestran la
importancia de los iconos y su valor cultural, Chile necesita de buenos
iconos como Hachiko, no como el “perro mata pacos”.

Toda
mi niñez y adolescencia estuvo ligada a Rio Turbio (aquí muy cerca de
Punta Arenas) en la minas de carbón de Rio Turbio está la historia y
leyenda de Tonel un perro minero, que acompañó a muchos varones en sus
caminatas y traslados en los buses.

Nuestra
cosmovisión social nos lleva a ver y destacar lo que valoramos, nuestra
salud emocional y mental nos ayuda a distinguir esos valores morales,
nuestra formación en casa, escuela y universidad nos moldean, terminamos
pensando y hablando muchas veces moldeados por ideologías y como si
fuera poco exponiendo y defendiendo ideas sin valores y sin principios
sustentables.

Ciudadanos
conscientes destaquemos valores y principios humanos sólidos dejemos de
lado la beligerancia, las falacias, actuemos y construyamos sobre bases
sólidas no sobre las arenas ideológicas utópicas y fetichistas.

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