Hambres de conocimiento

Hacer
ciencia en contexto territorial requiere alimentar lo que defino como
dos “hambres” de conocimiento: la de la sociedad que requiere ese
conocimiento, y la de los investigadores que requiere recoger las
inquietudes y necesidades de conocimiento del territorio y su gente. Las
actividades de difusión científica de
Cequa
a establecimientos educacionales se enmarcan en este contexto, con casi
una década de resultados, respondiendo a la misión, dedicación, el
compromiso y propósito de Centro de investigación científica regional
Cequa.
Así, para este año se han planificado actividades y charlas científicas
a diferentes colegios y escuelas de Punta Arenas a realizar por los
investigadores del Centro.
Particularmente,
hace unos días era el turno (mi turno) de hablar de pingüinos, por lo
que tuve que preparar una charla para los chicos de Río Seco. Mis
colegas Katherine Gaete y Jorge Acevedo me indicaban que hablara del
pingüino de Magallanes por dos razones, es una de las especies clave del
proyecto Microbioma, la investigación principal que estamos
desarrollando, pero también es la especie bandera de Isla Contramaestre,
donde
Cequa
ha desplegado investigación y monitoreo interrumpido solo por la
pandemia (y uno que otro bache en el camino). Adicionalmente el pingüino
de Magallanes es una de las especies más abundantes de pingüinos en la
Región. Ya varios colegas hemos publicado referencias sobre pingüinos en
columnas previas. Pero ¿qué tanto sabían estos chicos de 5to y 6to
básico sobre los pingüinos en general, sus maravillosas adaptaciones y
su presencia en la Región?
Me
encanta la indagación dirigida, así que en la primera parte de la
charla les pregunté a los niños ¿qué saben de los pingüinos? Y en un
pequeño caos brotaron y explotaron ideas y brazos al aire: ¡No vuelan!
¡Son aves! ¡Una vez vi uno en la costanera y llamamos al veterinario!
¡Sólo viven en la Antártica! ¡Una vez fui a la pingüinera! -Fue genial.
Ya cuando se calmó el caos, empezamos a desenredar y confrontar todo el
conocimiento que habían expuesto: ¿cómo es posible que sólo vivan en la
Antártica si un compañero vio uno en la costanera de Punta Arenas y otro
fue a la pingüinera de Isla Magdalena? Vivimos en una región de
pingüinos y no todos los pingüinos viven en la Antártica, un
conocimiento que nace de su propia experiencia de forma similar a como
hacemos ciencia. Se tomaron breves segundos en procesar esa novedad y
seguimos. Luego conversamos sobre las capacidades de los pingüinos, de
las alas como aletas, sus presas, su reproducción formando parejas y su
vida en colonias. Pero no son todos iguales, hay unos más grandes, otros
más chicos, unos más coloreados y así.
Entonces
¿Cuántos tipos de pingüinos hay? Hasta ahora son 18 especies. Una forma
de enseñar esta diversidad gradual y sencilla es por grupos,
identificando características que permitan generalizar y luego nos dan
paso a las especies. Por ejemplo, están los pingüinos grandes como el
pingüino Rey y Emperador, los crestados, con plumas amarillas en la
cabeza, como el Penacho Amarillo y Macarroni. El grupo de pingüinos que
más se observa en Chile es de los pingüinos con bandas, el pingüino de
Humboldt en el norte y el pingüino de Magallanes en el sur austral. Es
posible que en la televisión veamos otras especies, pero ya sabemos cómo
ordenarlos en grupos de pingüinos.
Los
pingüinos sólo habitan el hemisferio sur, así como los osos marinos
solo habitan el Océano Ártico. Se hace importante clarificar esto ya que
le da un valor a nuestro territorio y pone en valor nuestra
biodiversidad austral. Entonces ¿sería posible ver un pingüino junto con
un oso polar en la naturaleza? naturalmente, no. Aunque muchas veces
veamos documentales en televisión que muestran la diversidad de especies
en los polos, mezclando imágenes de la antártica y el ártico (o la
antártica de arriba como me dijo un niño).
Pudimos
identificar brechas simples de información sobre los pingüinos poniendo
en práctica un intercambio de conocimiento. Esta última es una teoría
de falta de información mutua y de aprendizaje social. Nosotros
aprendemos de ustedes y ustedes de nosotros. Comprender la difusión
científica en este contexto contribuye al conocimiento en, con y de la
sociedad. Y ante una forma de hacer ciencia en nuestro país, que se
promueve como centro del desarrollo de la sociedad, y que deja en el
púlpito a los científicos con la capacidad de indagación, aparentemente
es un acto de rebeldía alimentar las “hambres” de conocimiento.

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