Nuevamente
hemos tenido que lamentar la agresión contra un carabinero. Se trata
del sargento Carlos Retamales, quien fue atacado y golpeado en la cabeza
con un f–ierro por parte de un delincuente mientras colaboraba en el
control de carreras clandestinas en la localidad de Malvilla, cerca del
puerto de San Antonio.
Lamentablemente
estas ya no son situaciones que podamos llamar excepcionales; al
contrario, son cada vez más frecuentes, la delincuencia simplemente se
ve alentada a desafiar a la autoridad, a desafiar a las policías y
quienes pagan el precio son frecuentemente los carabineros y los
integrantes de la Policía de Investigaciones de Chile, las personas que
están encargadas de prevenir e investigar los hechos punibles; y dejaron
de ser situaciones excepcionales, porque tanto los distintos gobiernos
de los últimos tiempos como los parlamentarios han dejado de tratar a
los delincuentes como lo que son, como delincuentes, pero, por el
contrario, cada vez les quitan más facultades a las policías, llevando a
que se produzca un empoderamiento de los antisociales, que cada vez más
aumentan la frecuencia y la violencia de sus delitos; y esto no solo
respecto de los delitos contra las policías, sino también los delitos en
contra de las personas civiles. Hace pocos días, un grupo de ocho
delincuentes procedió a asaltar a una familia en Alto Hospicio, violando
a la hija delante de su familia, estamos frente a un nivel de violencia
porque definitivamente en materia de políticas criminales, estas se han
errado del todo y lo que se ha hecho en definitiva es apoyar y
privilegiar a la delincuencia en contra de las personas que respetan la
ley y en contra de las Instituciones encargadas de hacer cumplir la ley.
De
una vez por todas se debe entender que los delincuentes son lo que son,
enemigos de la sociedad y que se les debe tratar como enemigos y por
tanto se les debe combatir, porque de lo contrario las autoridades tanto
ejecutivas como legislativas no están cumpliendo con su rol de dar
seguridad y bienestar a la sociedad que los elige, ya que como bien
señala Günther Jakobs, “…las personas necesitan de una cierta seguridad
cognitiva para poder vincular su bienestar con el Derecho de manera
crasa, el que sabe que con bastante probabilidad va a ser robado,
lesionado o incluso muerto no puede hallar su bienestar en la
sociedad…”.
Como
se puede ver, ya es hora de que las autoridades dejen de privilegiar a
los delincuentes, y que por fin los traten como enemigos de la sociedad,
que es lo que son, y dejen de atacar a las personas que respetan la
ley, ya es hora de empoderar nuevamente a las policías, de permitir el
uso de todos aquellos elementos, incluso letales, con que cuentan para
poder de verdad controlar el orden público y defenderse de la
delincuencia y a la vez defender a la sociedad, ya es hora que se
permita como corresponde a las personas que respetan a la ley adquirir y
utilizar en su legítima defensa armas de fuego, en vez de presentar
proyectos cada vez más restrictivos sobre la materia, no se debe olvidar
que si el derecho a la vida es un derecho fundamental, también debe
serlo el derecho de las personas a procurar y usar los elementos que les
permitan defender su vida y la de sus familiares.