Muchas
son las señales que hemos visto estos días que resultan alentadoras
para el necesario proceso de reactivación del turismo en Magallanes.
De
a poco se han ido dando ciertas flexibilizaciones, como las facilidades
iniciales para los cruceros antárticos; luego, las señales de baja de
cuarentenas a partir del 1 de noviembre próximo para visitantes
extranjeros vacunados; más recientemente, la posibilidad de retomar las
operaciones internacionales del aeropuerto de Punta Arenas, incluso ayer
se anunció la próxima eliminación del pasaporte sanitario para viajar.
Por supuesto, las asociaciones que reunimos los emprendimientos
relacionados nos alegramos de ir viendo por fin la luz al final del
túnel. Entendemos las dificultades que han enfrentado las autoridades y
estamos agradecidos por los avances, pero no podemos bajar los brazos y
debemos insistir en nuestro objetivo que es la normalización de la
actividad turística en esta zona.
Ojo,
que cuando hablo de normalización, no me refiero a volver a lo mismo
que había antes; sabemos que hoy, vacunas, antígenos y PCR son parte de
nuestra nueva realidad, no solo lo entendemos, sino que hemos sido
impulsores y desarrolladores de la mano de la autoridad de los múltiples
protocolos que se han creado para cada una de nuestras áreas,
protocolos para hoteles, para restaurantes, para medios de transporte,
para centros de entretenimiento… Interminables protocolos que aplicamos y
defendemos religiosamente.
Nuestra
insistencia en mayores avances no es mera majadería, aún mantenemos
algunas restricciones que nos quitan competitividad con el resto del
país como son el PCR de entrada a Punta Arenas y más aun a Puerto
Williams.
Estamos
en un periodo de adaptación en que las aerolíneas comienzan a
regularizar sus frecuencias, pero sigue habiendo sobreventa de vuelos y
cambios de horarios, estos últimos muchas veces propiciados por la
propia autoridad de salud. Estos cambios intempestivos hacen que los PCR
pierdan validez, en muchas ocasiones hay que volver a tomarlos. Los
exámenes nos son baratos y son de costo del viajero. Pensemos en una
familia con dos hijos que deben ir a tomarse el examen, hacer pasar por
el proceso a los menores para luego llegar al aeropuerto y que le
cancelen o pospongan el vuelo: son más exámenes, más gastos, más tiempo,
más colas, todo para llegar a Punta Arenas y luego enterase que deben
repetir el proceso si quiere visitar Puerto Williams.
Los
viajeros que llegan a nuestra región deben venir con su pase de
movilidad y los extranjeros ingresan con su vacunación completa y con
PCR tomado en su lugar de origen más otro que deben tomarse al llegar a
Santiago.
¿Es realmente necesario tomar un tercer PCR para ingresar a Punta Arenas y eventualmente un cuarto para Puerto Williams?
Recordemos
que nuestra comunidad está casi totalmente vacunada incluso con tercera
dosis y que el Covid se ha transformado en algo parecido a un resfriado
gracias al trabajo de la autoridad y al cumplimiento de la población.
Hemos hecho como sociedad lo necesario para protegernos
y lo hemos hecho bien, pero es hora de avanzar más, debemos conquistar
nuestra vida de vuelta, no dejemos que sea el temor quien oriente
nuestras decisiones, sino que debemos hacerlo considerando la realidad
de las circunstancias. Esta realidad es que el virus ha dejado de
matarnos, pero nos tiene con pequeños emprendimientos cerrados, con rent
a cars que han debido vender sus activos, con hoteles que no tienen
gente, con gente desempleada con una industria que debe enfrentar una
tercera temporada mermada y con dificultades económicas importantes y,
sobre todon el virus nos ha dejado el miedo que se cuela en todas estas
decisiones.
Seamos cautos, seamos previsores, pero no dejemos que el miedo nos mate las ilusiones.