La noche del próximo sábado 13 de mayo pasará a la historia regional,
esa pequeña gran historia de todos los días, porque, este año, esa noche, dará
paso al cambio de hora respecto del resto de Chile.
Los magallánicos seguiremos utilizando “el reloj actual”, pero quedaremos
adelantados en una hora, es decir, sesenta minutos o, si lo prefiere, estimado
lector, tres mil seiscientos segundos, ante lo que se registrará en el resto de
“este país, nuestro país”.
Primero que todo: nos levantáremos una hora antes.
Preguntas:
Si en Santiago, el programa de radio más exitoso matinal, Los
Magníficos de Radio Activa, y que muchos magallánicos siguen en directo a las
siete de la mañana con la voz de Eduardo “Pape” Salazar, ¿usted querrá
escucharlo a las ocho de la mañana?
Precisamente el éxito de ese programa radica en que ayuda a levantar a
la familia. Es especialmente escuchado por los escolares, quienes llegan al
colegio con la energía de quien le compitió a Francisco “Pancho” Saavedra el
cetro de rey guachaca.
Usted cree que, aunque Fernando Solabarrieta sea oriundo de estas
tierras australes, anuncie la transmisión de un encuentro de la Selección
Chilena de Fútbol, desde las siete de la tarde, ¿va a hacer la salvedad de que
en su natal Puerto Natales, esa transmisión se iniciará a las ocho de la noche,
o sea, a las 20 horas, hora nuestra?
La señora Patricia, que sigue alguna teleserie que se inicia, por
ejemplo, a las 22.30 horas en la capital, después de la información acerca del
clima, ¿permanecerá despierta una hora magallánica después o caerá en los
brazos de Morfeo sin apelación alguna porque esa hora ya es tarde?
¿Y los noticiarios centrales de los canales de televisión que usted
disfruta a las nueve de la noche, los esperará hasta una hora después?
Los chilenos tenemos todos los mismos derechos a vivir en una país
unitario, que debiera haber mantenido el horario de verano para toda la larga y
angosta faja de tierra.
¿Y qué va a ocurrir con las alarmas nacionales de bancos y entidades
financieras, por ejemplo, que se activan a una hora capitalina determinada
mediante una señal en clave vía Internet?
Imagínese a un grupo de felices ladrones especializados, como muchos
de los que han venido recientemente a la zona, disponer de una hora más para
cometer sus delitos (robar relojes caros y vulnerar cajas fuertes y hasta
bóvedas con dinero en efectivo son los predilectos de estos delincuentes, por
ejemplo) porque habrá un lapso bastante amplio que les facilitará su “trabajo”,
porque ese sistema de protección podría darles valiosos sesenta minutos para
cometer sus fechorías.
Usted mismo, si viaja a la zona norte o central de Chile y su avión
sale, desde Punta Arenas, a las ocho de la mañana, cuando en el resto de Chile,
de Aysén y Puerto Montt hacia arriba, son las nueve: ¿llegará a la hora
convenida a un encuentro determinado a las doce suyas?
¿Y cómo habrá que hacerlo si el boleto de avión adquirido, para muchos
“con sangre, sudor y lágrimas” (por el costo, naturalmente) tiene conexión
internacional, ni siquiera a Europa, sólo a Cancún o Miami, no más?
Son muchas preguntas y que obligan a estar preparados porque, si bien
es cierto, al proseguir con el horario normal en Magallanes dispondremos de
tardes más largas en este período otoño invierno, la medida adoptada por quien,
para muchos y muchas, “vino a dar la hora” a esta región, parece responder más
a la campaña de algunos medios “influyentes” en las “ocho manzanas” que tienen,
efectivamente, el poder en Chile, es decir, Santiago de Chile y alrededores.
Si los magallánicos estamos acostumbrados y desde siempre, a iniciar
nuestras diarias actividades cuando está oscuro y a terminarlas cuando las
sombras de la noche ya se han abatido sobre nosotros.
Nuestros hijos e hijas no se molestan por eso, como los de Santiago y
los de la zona norte, central y sur, al contrario.
Aquí la delincuencia, por mucho que haya aumentado en el tiempo
reciente, se encuentra a raya y no es ni tan audaz ni tan violenta, con las
debidas y naturales excepciones del caso, obviamente.
Tampoco hay problemas demasiado graves, también con las debidas
excepciones, respeto del quehacer de taxis colectivos y buses, que muchos
siguen llamando “las Movigas”, porque basta que uno o varios auditores, mujeres
de preferencia, tomen sus teléfonos, llamen a Pingüino Radio, por ejemplo, y
sus quejas ayudan a corregir el problema de la ausencia de vehículos de la
locomoción colectiva y la cosa vuelva a normalizarse “y rapidito”, según las
auditoras y auditores.
Los magallánicos sabemos caminar sobre la escarcha, con los costalazos
de rigor de los recién llegados a esta región tan especial; nos gusta la nieve
y los niños saben que cuando está nevado parece que las sombras de la oscuridad
se hubiera fugado.
Pero, igual cambiaron la hora en el resto de Chile y muchas personas
afirman que “el tiro salió por la culata”.
¿Y qué va a ocurrir con los movimientos bancarios?
¿Qué hora va a primar para un depósito de dinero, para el pago de las
tarjetas o la cobertura de un cheque, con respaldo débil o complicado o para un
cobro?
¿Y las computadoras, los celulares, con calendarios y horarios pre
determinados?
¿Usted, estimado lector, no siente que esta medida acentúa una
sensación de aislamiento de Magallanes?
La medida tiene, obviamente como se ha señalado, cosas positivas, pero
¿es tan así?
Al compararnos con el resto del país ¿no se percibe que como nos
dispararon en los pies al haber recibido el horario que vamos a tener?
Tal vez haya que reformar esta medida, pero efectivamente, en favor de
los magallánicos y no del centralismo, cuyo rostro visible para estos fines
horarios fue el entonces ministro de Energía, Máximo Pacheco, y que se hundió
con Ricardo Lagos, cuando decidió no ser candidato presidencial.
Y si llega a ser así, miel sobre hojuelas, aunque las abejas estén
amenazadas de extinción.
Y si no, como se dice con sorna, “que el último apague la luz”… Con o
sin cambio de hora para Magallanes.