Hoy los jóvenes deciden su futuro

Durante esta jornada miles de jóvenes conocerán sus resultados de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), inmediatamente al conocer los resultados, los estudiantes deberán realizar las postulaciones a las universidades participantes en el Proceso de Admisión 2024 a través del sistema de Acceso Mineduc, lo anterior, es un trámite esencial para quienes desean continuar con sus estudios tras egresar de la educación media.

Es justamente en este proceso donde miles de estudiantes se enfrentan a la interrogante que muchas veces puede marcar su futuro laboral: “¿qué voy a estudiar?”. Los caminos de los jóvenes son variados y a veces complicados una vez que egresan de liceos o colegios. En Chile, aunque cerca del 50% de los jóvenes de 19 a 21 años participan en la educación superior, la deserción es alta, llegando al 30%.

Esto es más que el promedio de otros países en la OCDE. ¿Por qué pasa esto? Investigadores del Centro de Investigación  Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile, siguieron de cerca a la cohorte que ingresó a la educación superior en 2011, centrándose en aquellos que terminaron en aquel año la enseñanza media. El estudio abarcó a un total de 90,535 personas que se matricularon en Centros de Formación Técnica (CFT), Institutos Profesionales (IP) y universidades en el país.

La conclusión fue que, para el año 2018, seis de cada diez estudiantes matriculados se habían graduado, sin importar su situación socioeconómica. Es decir, cerca del 40% de los matriculados aún no tenían título profesional después de 8 años. Diversos estudios señalan que lo anterior se explica por diversos factores, pero está claramente marcada por la falta de orientación vocacional que reciben los estudiantes durante su adolescencia en los establecimientos educacionales, quedando el Estado una vez más al debe en educación.

Con frecuencia no se evalúa adecuadamente la importancia de la carrera y se elige por  descarte. Este problema persiste y no se ha abordado de forma eficaz, principalmente debido a diversos factores, siendo uno de ellos la escasez de orientadores. Por lo general, estos roles son desempeñados por profesionales que no cuentan necesariamente con una especialización en orientación vocacional.

Por eso es importante que los estudiantes conozcan su identidad al elegir qué estudiar. Aunque suene sencillo, en la práctica, no lo es. Por ello se aconseja a los jóvenes que inicien el proceso haciéndose las siguientes preguntas: ¿quién soy? (entendimiento de uno mismo), ¿qué quiero hacer? (intereses) y ¿qué puedo hacer? (aptitudes). 

Luego, se recomienda hacerse las siguientes preguntas reflexivas: ¿Cuáles son mis actividades preferidas? ¿Qué asignaturas me atraen más en comparación con otras? ¿En qué áreas pongo más tiempo y energía? ¿Disfruto del contacto con personas o prefiero trabajar de manera independiente o con objetos? ¿Me siento más cómodo trabajando al aire libre o en un entorno de oficina?  Asimismo, se aconseja explorar diversas profesiones para tomar una decisión acertada.

Es esencial no limitarse solo a las opciones más tradicionales y conocidas. En la actualidad, con el auge de la tecnología, las redes sociales y la creación de contenidos digitales, surgen profesiones nuevas e interesantes que podrían resultar atractivas. También puede ser beneficioso reunirse con amigos o familiares cercanos para obtener sus opiniones sobre las fortalezas del estudiante, sus intereses y valores, así como sus posibles direcciones profesionales a futuro.

En ocasiones, las percepciones externas pueden proporcionar una mayor claridad sobre nuestras propias habilidades. Hoy los jóvenes de nuestro país deberán marcar el inicio de su futuro profesional y lo importante es que lo hagan a conciencia. 

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS