No
se confunda, el título de esta columna recrea un hipervínculo para
entender directamente lo que significa el Hidrógeno Verde (H2V) y cómo
DEBEMOS capitalizarlo para que se convierta en un catalizador de
desarrollo para nuestra región a través de la creación de un POLO
TECNOLÓGICO.
No es ninguna novedad que el H2V, así como las energías renovables, representan el futuro, pues no podemos descuidar las problemáticas
medio ambientales. Es así como el Ministerio de Energía pretende
transformar a Chile como un actor relevante en la exportación de energía
verde, siendo Magallanes polo exportador debido a su potencial de
generación eólica mayor a 100 GW y alto potencial de generación de
planta, lo que haría viable una producción a bajo costo. Sin embargo, me
duele y sorprende que ninguno de los políticos regionales se detenga a
estudiar este tema seriamente. Por el contrario, no faltan anuncios
irresponsables o frívolos, como un video que muestra un sobrevuelo sobre
una pampa sin contenido alguno ni explicaciones al respecto.
Para
decirlo sin rodeos: el proyecto de H2V se plantea como industria
exportadora de acotado empleo local, por lo que los magallánicos no
podremos disfrutar ni en el corto ni en el mediano plazo de los de
beneficios de la energía limpia, pues todo lo producido por las plantas
será exportado. Por eso yo planteo extraer de este proyecto una
retribución que tenga un impacto netamente regional: pago de impuesto
sobre utilidades en la región y con esos recursos incentivar el
desarrollo tecnológico. Ese es mi proyecto.
Mientras a los magallánicos nos dejan debajo de la mesa en este debate, en Santiago se soban las manos con diente largo. La
preocupación nortina se centra en resucitar una empresa técnicamente
quebrada como ENAP, que ha sido exfoliada por los arreglines políticos.
De hecho, en reciente publicación, Eduardo Bitrán (ex Ministro de Obras
Públicas y ex vicepresidente de Corfo de los gobiernos de la presidenta
Bachelet) señala que: “En Magallanes ENAP debería involucrarse en la
provisión de servicios…” y que “el desarrollo del H2V tendría
externalidades positivas permitiendo que el salmón de la Patagonia
reduzca su contaminación y traza de carbono gracias al desarrollo de
estudio de impacto ambiental derivados”. Comprendo su ansiedad de que el
negocio resulte (lo cual aplaudo), pero no comparto que intente cubrir
el hoyo en ENAP creado por la ex Nueva Mayoría del candidato Flies, y
que además “nos quedemos” tranquilos con una aspirina respecto de las
bondadosas externalidades positivas en los estudios medioambientales.
¡No sé si reír o llorar!
Como
Gobernador Regional apoyaré el desarrollo del Hidrógeno Verde en
Magallanes, pero sin olvidar que este negocio se plantea en nuestro
territorio y que por eso los magallánicos tenemos derecho a decidir
sobre él. Por tanto, sus frutos deben repercutir positivamente en el
bienestar de los magallánicos.
Los
trabajos del futuro se basarán en la tecnología. Por ello, debemos
discutir ampliamente sobre un sistema de rentas regionales, ya que una
parte de
los frutos del H2V debe quedarse en la región para la generación de un
polo tecnológico que vincule al sector productivo regional, atraiga
nuevas empresas e impulse nuestra educación escolar y universitaria. El
H2V puede ser un gran proyecto, pero en este negocio Magallanes exige
ser socio. No voy a permitir que las oportunidades del futuro de
nuestros hijos se nos escapen como agua entre los dedos.