Si se hace un análisis
de cómo se ha enfocado la pandemia, se podrá detectar que básicamente
se ha fluctuado entre dos puntos de vista: desde el soma o cuerpo y
desde la perspectiva economicista. Es decir, como si los seres humanos
solo fueran simples organismos o sujetos de consumo.
Enfatizar
la parte somática, corporal o física del ser humano o transformarlo
solo en un ser que consume, es reducir o simplificar al máximo a la
especie humana. Es un verdadero acto de deshumanización de la persona.
El ser humano, aparte de tener cuerpo, tiene historia, está inserto en
una determinada cultura, tiene características y necesidades que son
propias de la especie como: el reconocimiento, la reputación. También
requiere interrelacionarse con su familia, amigos, compañeros, etc.
Igualmente, para algunas personas es fundamental al éxito personal.
Quienes
saben cómo funcionan los seres humanos, cuáles son sus características y
necesidades, son los especialistas del área de las ciencias humanas
como; psicólogos, sociólogos, antropólogos, historiadores,
educadores etc. Ciencias que conciben a la persona como individuos
integrales y con rasgos distintivos, rasgos que van muchísimo más allá
del cuerpo, la materia o de las leyes del mercado.
Un
claro ejemplo de lo que ocurre al concebir al ser humano como solo un
cuerpo, es el manejo comunicacional que se ha realizado en cuanto a la
pandemia. Desde las ciencias humanas se sabe que las estrategias para
generar cambios de conductas de carácter amenazadoras o punitivas en vez
de las disuasivas y convincentes, gatillan mecanismos de defensa tan
básicos con la negación. La que consiste en enfrentarse a los problemas
rechazando su existencia. Además, la negación lleva a que la persona
resista aquellos aspectos de la realidad que considera desagradables.
Tal vez esto podría ser uno de los motivos por los cuales las personas
no se abstienen de hacer fiestas en plena cuarentena o bajo toque de
queda. Por eso los educadores han ido abandonado las estrategias
amenazadoras y promueven actitudes de comprensión y de respeto hacia los
alumnos.
La
mejor evidencia de que paradigmas que solo contemplan el cuerpo y /o el
consumo no han dado los resultados esperados, es que nuevamente se está
bajo cuarentena. Con todo el daño psicológico que esta medida conlleva
como: la depresión, angustia, estrés, adicciones a la droga y al alcohol
y problemas de índole sicosocial como: la violencia intrafamiliar.
Entonces, ¿qué se debería hacer en una situación tan delicada como esta que nos afecta a todos?
Una
posible solución sería incluir el paradigma humanista, junto al médico y
economicista que se han empleado hasta la fecha. Puesto que el
paradigma humanista agregaría una visión más amplia de la persona. Lo
cual en la práctica se traduciría en integrar en los equipos donde se
toman decisiones a profesionales de las ciencias humanas como los ya
señalados. Lamentablemente, si no se amplía la cosmovisión con que se ha
abordado la pandemia, los daños psíquicos (a lo menos) serán de
carácter incuantificable y muy difíciles de reparar.