Identidad y Alianzas de la Democracia Cristiana (II)

Mientras
terminamos este tema, ha finalizado el plazo para poder hacer campañas
para las elecciones del sábado y domingo, recuerde que puede votar por
una sola persona en cada voto y si es parte de algunos de los pueblos
originarios del país, y si están en el registro especial, puede
solicitar el voto especial parea elegir los y las representantes
constituyentes del pueblo originario respectivo. Retomando el tema de la
identidad y las alianzas de la Democracia Cristiana debemos afirmar que
si los límites de algún acuerdo de gobernabilidad, son los señalados la
semana que recién pasó, no tienen espacio otros argumentos de exclusión
recíproca, como los que vemos, desde diferentes sectores de la
oposición, incluyendo algunos de nuestros propios dirigentes.

Debemos convocar, instar a la generosidad de todos y dar ejemplo consecuente.

Este
debe ser el núcleo central de un programa que sea compartido por
quienes desde las fuerzas sociales y desde los partidos y movimientos
políticos, se comprometen con el cambio del modelo neoliberal. Esta debe
ser nuestra principal coincidencia y por tanto parte de nuestra entidad
esencial.

En
torno a ello debemos construir las alianzas para llevar adelante un
Gobierno con metas concretas, medibles y realizables en los próximos
cuatro años. Probablemente sea pertinente, entonces, hablar de un
verdadero “gobierno de emergencia”, tal vez con las mayores exigencias
de nuestra historia, que consiste en paliar los efectos de la crisis
sanitaria actual y los efectos de la inequidad extrema, que nos
acompañan por más de 40 años, aunque algunos y algunas, aún no lo
perciban así.

Todos
los partidos de la centroizquierda deben comprender que, en esta
coyuntura crítica, ésta es lo principal, y que cualquier otra cosa que
se pretenda construir o dibujar en estos momentos, conduce inevitable e
inexorablemente a la fragmentación y al triunfo de los sectores que lo
único que pretenden es perpetuar el actual modelo.

Debemos
avanzar en la democratización del país, la superación de la pobreza, la
disminución de las desigualdades y el encuentro entre los chilenos. En
torno a estos ejes debemos constituir la alianza política. Aquellos que
bajo cualquier argumento o pretexto no lo asuman, estarán contribuyendo
al derrumbe del sistema político y a mantener a la derecha gobernando.

Esto
ya ocurrió en nuestro país cuando las fuerzas progresistas se
dividieron, lo que terminó pavimentando el camino para la dictadura
militar-civil. Sabemos lo que significaría recorrer de nuevo este
camino.

Si
no actuamos a tiempo, indefectiblemente, más temprano que tarde,
volveremos a hacerlo con las predecibles consecuencias. Es la hora de la
unidad en torno a ideas y propuestas. Es la hora de deponer los egos y
protagonismos personales. La Democracia Cristiana debe dedicar sus
mayores esfuerzos al logro de este objetivo.

Sobre
esta base, todos los liderazgos que hoy aspiran a la Presidencia de la
República deberán estar disponibles, con la mayor generosidad, a
encontrar la manera más eficiente de llegar a la próxima elección,
teniendo como objetivo central el terminar con la derecha administrando
el Estado, como condición esencial para construir una alternativa que se
oriente hacia los objetivos antes planteados.

Este
lunes seguramente habrá más luces y podremos intuir con más certeza
hacia donde y con quienes iremos, nadie sobra ni hacia la centro
derecha, el centro o hacia la izquierda democrática.

Tengan Ustedes una buena semana, con más salud, con más alegría y tranquilidad.

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