Numerosas reacciones regionales han surgido tras el acuerdo anunciado por los Presidentes Sebastián Piñera y Mauricio Macri, de Chile y Argentina, respectivamente que permitirá el inicio de exportación permanente de gas a nuestro país desde el yacimiento transandino de Vaca Muerta. En Magallanes la noticia genera contrasentidos, porque es precisamente esta región la que tiene las mayores riquezas de hidrocarburos de Chile. La cuenca austral es esencialmente gasífera. Según cifras de estudios realizados al respecto, entre Chile y Argentina se han encontrado 850 millones de barriles de petróleo, mientras que en el caso del gas se han encontrado 5.800 millones de barriles equivalentes. Precisamente fue esto lo que a mediados de la década de 2000 llevó a la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) ha reorientar parte de sus inversiones para intensificar la exploración en Magallanes. Las principales críticas hoy apuntan a que se va a importar energía teniendo un gran potencial de gas no convencional en propio territorio magallánico. Es como el antiguo dicho: “Casa de herrero, cuchillo de palo”. En Magallanes aún no sabemos utilizar los valiosos recursos de los hidrocarburos. Por ejemplo, ha habido numerosas iniciativas que proponen abastecer de gas al parque vehicular y no solo limitado para la locomoción colectiva. El acuerdo de la importación de gas puede significar, incluso que se siga bajando la inyección de recursos para la prospección y exploración de los hidrocarburos. Es preocupante porque al contrario lo que se debiera hacer es desarrollar el potencial de gas y petróleo no convencional que hay en la zona más austral del país. La actividad gasífera es una de las importantes en el ámbito económico para Magallanes, especialmente durante las dos últimas décadas, pero nuevamente nos estaríamos viendo enfrentado a decisiones centralistas.