Incendios forestales: más allá del cambio climático

Recién
comienza la temporada alta de incendios y las noticias no son
alentadoras. Un reciente siniestro en Chiloé mostró la cara más brutal
de la llamada “temporada de incendios”. Esta semana más de 50 hectáreas
ardieron en Algarrobo.

Altas
temperaturas en buena parte del territorio nacional junto a la extrema
sequía nos muestran que esta siendo un año complejo para nuestro medio
ambiente. Por supuesto que provoca mucha preocupación por el riesgo que
corren las viviendas y personas, pero la pérdida y el daño a nuestro
bosque también es algo peligroso que no debemos olvidar.

Se
tienen que extremar las medidas de prevención y seguir todas las
recomendaciones que siempre dan los expertos, pero paralelamente es
fundamental hacer un cambio más profundo y preguntarnos ¿Qué está
pasando con nuestro bosque nativo? ¿Qué estamos plantando y qué provoca
en nuestro suelo? ¿Por qué se incendian cada año con más frecuencia?
Claro que el cambio climático y sequía han sido crueles, pero no es la
única razón de este escenario.

Hoy
en Chile predomina un modelo forestal, basado en especies introducidas
que absorben muchos nutrientes del suelo, son poco tolerantes al fuego,
prenden fácilmente.

Creemos
profundamente en la necesidad de educar con respecto a este tema,
conocer para querer nuestro bosque esclerófilo, parte del patrimonio
natural de Chile, y por qué no, fomentar las plantaciones de árboles
como el Quillay, especie endémica con múltiples externalidades
positivas, no sólo para la naturaleza, sino que también para la economía
y sociedad.

Nuestro
amor y respeto al bosque nos entrega la obligación moral de compartir
el conocimiento que tenemos de él, aportar en la educación e
información, así cuando más conocemos y queremos nuestro patrimonio, más
lo cuidamos, y, como es sabido, la totalidad de los incendios
forestales en Chile son provocados por el ser humano.

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