La
presidenta del Colegio Médico en un podcast (emisión de radio o
televisión que se puede descargar de internet), refiriéndose a las
autoridades de gobierno, señaló que “he sido súper señorita, me saco
fotos con todos los infelices”. Pero no se queda ahí, y señala además
que está “en guerra campal” contra el gobierno ¿le suena familiar la
expresión “estamos en guerra…? Trata de infelices a los miembros del
gobierno, en una calificación que no es el azar, ni casual ni menos
dicha sin pensar, porque lo menos que se puede esperar de una
profesional médico y presidenta además de su gremio, es que piensa
conscientemente sus palabras vertidas en el espacio público.
Las
máximas de la experiencia nos dicen que tales expresiones provienen de
lo más profundo del pensar y sentir de una persona; que lo dicho no se
puede tomar como un lapsus linguae, porque fueron emitidas de manera
pensada y diría yo, sin temor a equivocarme, con odio. Y luego señala
que está guerra contra el gobierno, es decir, el Colegio Médico está en
una guerra política, porque este gremio y su directiva cumplen
indudablemente un rol político en nuestra sociedad. Recordemos que
cuando el Presidente Piñera señala que el país está en guerra, en los
aciagos días de octubre del 2019, todo un sector político al que
pertenece la Presidenta del Colegio Médico, le criticó ácidamente. Pero
ahora, el mismo sector político guarda clamoroso silencio cuando una de
sus integrantes señala que está en guerra. Porque hay que recordar que
ella pertenece al Partido Comunista, el mismo que deseó que el covid
hiciera su trabajo con un líder político como es J. A. Kast. Luego, no
debiera en principio sorprendernos las declaraciones de Izkia, porque
son coherentes con su posición política de izquierda, la misma que es
tan querida por el candidato presidencial Boric.
Si
no bastara, la directiva del Colegio Médico paga un inserto en El
Mercurio calificando a este Gobierno de maltratador de médicos para
desviar la atención de tan grave conducta de su presidenta. Una vieja y
rancia táctica política usada por un gremio altamente politizado.
En
un incidente similar, pero a nivel internacional, cuando el presidente
norteamericano Joe Biden califica de asesino al presidente ruso Putin,
este le responde “quien lo dice, lo es”, además de desearle buena salud.
Pregúntese usted amable lector qué hubiera sucedido si el Ministro
Paris hubiera calificado públicamente de infeliz a Izkia. No hay
infantilismo de su parte, como lo calificó el Rector Carlos Peña, pues
como se sabe, los niños desconocen el odio.
En
Chile se ha debatido este último año si privilegiar los aspectos
sanitarios por sobre los económicos, y en ello, la actual directiva del
Colegio Médico encabezada por Siches ha querido imponer lo que algunos
expertos llaman una “dictadura sanitaria”, es decir, que sólo y
exclusivamente deba imponerse los criterios médicos, relegando a un
segundo plano los económicos. Es claro que ante un problema de esta
envergadura, la mirada sanitaria siempre es fundamental, pero no debe ni
puede ser la única que se escuche, pues es necesario una visión
multidisciplinaria. Además, no es el Gobierno el responsable del aumento
de casos, sino la gran falta de autocuidado de los ciudadanos, como es
de público conocimiento.
Ciertamente
Izkia se ha disculpado de sus dichos, pero no así del fondo de sus
palabras, lo que revela una vez más la odiosidad con la que hoy por hoy
se está actuando en política, omitiendo deliberadamente además, el gran
esfuerzo del gobierno en la vacunación de los habitantes del país.