Inflación, endeudamiento y vivienda

El IPC de noviembre es
de un 0.7%. El ministro Marcel informó a La Tercera que: “Ha sido una
sorpresa negativa, pero que se inscribe dentro de una tendencia a la
baja de la inflación”. Sinceremos también, para no caer en pánico, que
la inflación acumulada del año es de un 4.5%, lejano al 12.8% del año
2022.

Al
existir inflación, la tasa de interés del Banco Central de Chile se
mantiene alta, para frenar el consumo basado en endeudamiento que
mantenemos la mayoría de los chilenos.

El
presidente de la Asociación de Bancos, don José Manuel Mena, informaba
en CNN Chile que el 50% de los créditos otorgados en Chile, era
solicitados por personas naturales, a diferencia de los países
sudamericanos. Es decir, las personas nos endeudamos como si fuéramos
un país desarrollado. Y el consumo actual de los créditos de las
personas es la mitad en comparación a como era antes de la pandemia.

Esto
explica el estancamiento del mercado inmobiliario con 114.000 viviendas
nuevas sin vender, según informa la Cámara Chilena de la Construcción.
Y aquí lo invito a hacer memoria porque, ya sea vivienda nueva o usada,
su precio se había alejado de las personas hace mucho tiempo. Recuerdo
que el año 2010 las viviendas usadas en el sector norte de Punta Arenas
tenían un valor de $40.000.000. Hoy esas mismas viviendas, con
modificaciones mínimas tienen un valor de $140.000.000. Es decir, los
precios no aumentaron solo en pandemia, sino que venían en alza
sostenida incluso cuando el costo de los materiales era razonable. Eso
lo conocimos con el nombre
de
“burbuja inmobiliaria”. Y en las viviendas nuevas, nos encontramos con
el IVA del 19%, que entre suma y resta de acuerdo a lo informado por
don Nicolas León, gerente de Estudios de la CChC, encarece las viviendas
en un 12%.

Con
conocimientos básicos como consumidores entendemos que el chileno era
capaz de endeudarse por una vivienda cara, sin pestañar, con una buena
tasa de interés que ya no veremos hasta 8 años más. Lo único bueno para
el comprador es que, el precio de las viviendas ha bajado un 7%, pero
mala noticia para las inmobiliarias en donde algunas rozan la quiebra y
agrava el efecto dominó que ello conlleva.

A
su vez, nos encontramos con un déficit de 1.089.000 viviendas sociales
en Chile según la encuesta CASEN 2022, que son para aquellas personas
que no tienen acceso a créditos hipotecarios y que hoy viven de
allegados, o en viviendas irrecuperables, o quienes viven en
campamentos, o
en situación de calle.

Son
problemas tan complejos de suma y resta que realmente requieren de
análisis concienzudos de quienes saben y entienden los números, por
sobre el segmento de políticos que solo entienden ideologías. Si no,
viviremos en un país con pocas constructoras que impactará el
crecimiento económico, una clase media que eternamente vivirá arrendando
y millones de chilenos allegados sin cumplir su sueño de la casa
propia. ¿Cuánto más se demorarán en tomar decisiones?

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