Ingreso Familiar de Emergencia

Esta
semana el Gobierno sumó a la batería de medidas económicas que buscan
proteger a las empresas, emprendedores y trabajadores, una iniciativa
que va en directo beneficio de casi 1.800.000 familias vulnerables con
ingresos informales y que se han visto afectadas por la pandemia del
coronavirus.

El
proyecto de ley enviado al Congreso ayuda alrededor de 4,5 millones de
personas lo que equivale al 60% de la población más vulnerable del país.
En términos generales, otorga un ingreso durante tres meses a hogares
de una o más personas, partiendo de un monto de 65.000 hasta 494.000
pesos mensuales. Sin duda, este sensible proyecto del Gobierno será
aprobado a la brevedad por los parlamentarios, a pesar de la beligerante
oposición, que en su afán de lucro electoral, dejará de lado su
mezquindad actuando con mayor madurez y sentido de país.

Es
así como, el Diputado Gabriel Boric es uno de los políticos que
fervorosamente apoya y exige su implementación, aunque mal intente
divorciarse de la idea del Gobierno esgrimiendo eufemismos como Renta
Básica de Emergencia. Sin embargo, aquello nos sorprende gratamente ya
que el Diputado, asiduo a desempolvar las más rancias y fracasadas ideas
del socialismo, se inspira en estos días en el libro “Capitalismo y
Libertad” del Premio Nobel de Economía e inspirador de los “Chicago
Boys”, el economista libertario Milton Friedman.

El
neoliberal Boric, por alguna razón divina, postula en la idea de Renta
Básica de Emergencia o Ingreso Familiar de Emergencia, que lo mejor que
puede hacer el Gobierno es transferir directamente a las personas
ingreso para que los individuos tengan la libertad de gastar el ingreso
en lo que estimen necesario y no sea papá Estado quien decida por ellos.
En definitiva, lo que ahora Boric defiende (motivado por el lucro
electoral), es un impuesto negativo que permite reducir la burocracia de
la cual él forma parte y lucra, impulsando así un Estado más eficiente.
De la misma forma, nuestro Diputado reconoce que lo mejor es transferir
ingreso a las personas (aunque sea por un tiempo), porque buenamente
intuye que es un incentivo al trabajo para no depender permanentemente
del asistencialismo estatal. Lo mejor de todo es que Boric enaltece su
creencia en la igualdad, ya que el impuesto negativo trata a las
personas por igual, recibiendo cada uno lo mismo y sin divisiones por
género, edad o sexualidad. Es decir, su subconsciente rechaza la
estrategia de la izquierda de lucha e identidad de clases, entre los que
tienen para pagar y los que no, entre abusados y abusadores, como
método para exacerbar malestares y odiosidades que destruyen la cohesión
social. ¡Me pongo de pie por eso!

Diputado
Boric, esta vez lo apoyamos con firmeza por objetar el colectivismo
comunista, porque el Ingreso Familiar de Emergencia sustenta lo más
preciado de la economía de libre mercado: la libertad individual de
elegir de las personas para seguir trabajando por su propio bien y el de
sus familias.

Como
decía don Milton, los “colectivos” no aprenden, pero las personas si. Y
usted Diputado, aunque reiteradamente insiste en predicar lo contrario,
está aprendiendo.

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