No se supone que una
persona es “inocente hasta que se demuestre lo contrario”, y que este
derecho es Constitucional?, y que además se aplica el “debido proceso” y
el “peso probatorio” cuando se acusa a una persona?. En mi opinión
debiese aplicarse en todo ámbito de cosas, y lo señalo porque en
política esos principios no corren, y aplica mejor el principio del
chisme, del “me dijeron” o “me contaron” como elemento para tomar
decisiones.
“Es que me dijeron que hizo gestiones para que su señora asumiera un cargo en el Servicio Local de Educación”… “Es
que me contaron que hablo con el Director”, ”Es que me contaron que
además negoció una jugosa indemnización para la señora, de parte de la
Corporación Municipal donde trabajaba”… “Es que se ve feo”. Finalmente,
en base a chismes sin fundamento, toman la decisión de desvincular al
jefe de Gabinete. Me pregunto por qué no llamar al Director del Servicio
local de Educación y preguntarle cuales fueron los parámetros para la
contratación y si él había tenido conversaciones con Mauricio Bahamonde.
Y me pregunto porque no averiguar si en la Corporación Municipal de
Punta Arenas se pagó o se pretende pagar alguna indemnización a la
compañera del Jefe de Gabinete, y me pregunto por qué no consultar al
Secretario Ejecutivo de la Cormupa por la calidad de la función
realizada por la aludida. Con las respuestas a estas preguntas, todos
los chismes se habrían despejado y Bahamonde seguiría siendo el jefe de
Gabinete, y su compañera no habría tenido que pasar un mal rato y un
desprecio a su trabajo. En este punto en particular me quiero detener,
porque como ex Administrador Municipal de la Municipalidad de Punta
Arenas pude conocer los resultados de su labor, la cual permitía
recuperar en esos años a la Cormupa,
$1.200.000.000 (mil doscientos millones de pesos) anualmente por
concepto de licencias médicas, una cifra que respalda plenamente la
calidad de su trabajo. Cabe señalar que esa función la realizó durante 8
años, lo que le mereció un ascenso, en la administración de Segundo
Álvarez como secretario de la Cormupa.
Pero
en vez de preguntar para tener un “debido proceso”, optaron por un
chisme como mecanismo para concretar una operación política, de esas que
se huelen a leguas de distancia y que son parte de la vieja política:
“buscar un pretexto para cortar
el hilo por lo más delgado”, pero la verdad es otra. Es evidente que la
gestión del seremi de Gobierno y de la delegada presidencial están al
debe, y que eso pronto decantará en sus respectivas salidas, y uno de
los nombres para asumir la “vocería” era precisamente la de Mauricio
Bahamonde, nombre que circuló en varios medios de comunicación local.
Esa visibilidad le pasó la cuenta, o como decimos en política
“el que levanta la cabeza, se la vuelan”, pero sin darse cuenta, al
concretar la operación política dañaron la imagen de la educación
pública en general, lo que es un agravante que hace la situación aún más
imperdonable.