Instituto de la Patagonia

Los
magallánicos tenemos desarrollado profundamente el concepto de
identidad. Amamos nuestra tierra y con orgullo nos distinguimos y
diferenciamos del resto de los chilenos. El aislamiento, el clima,
nuestra alimentación, nuestras costumbres nos identifican y diferencian.
De esta forma, ante la adversidad o necesidad, nuestra identidad propia
nos lleva a unirnos para resolver solos nuestros problemas. Con esa
lógica, ante la necesidad de conocimiento científico sobre nuestro
territorio, ante la necesidad de educación específica que contribuyera a
nuestro desarrollo, ante la necesidad de expresión cultural, un 2 de
marzo de 1969 se crea el Instituto de la Patagonia.

El
Instituto es un ícono del ser magallánico. Creado por magallánicos para
contribuir al conocimiento, desarrollo y difusión de las ciencias
humanas y naturales, prontamente su quehacer pasó a ser fundamental en
la sociedad local. Brazo ejecutor de la Fundación Magallanes,
rápidamente desarrolló conocimiento científico y lo puso a disposición
de la comunidad. De esta forma se realizan investigaciones científicas
que se publican en la Revista Anales del Instituto de la Patagonia, se
documenta el patrimonio cultural y natural el cual se pone en exhibición
en el Museo del Recuerdo, un pequeño zoológico y un jardín botánico, o
en resguardo a través de depósitos de colecciones, se fomenta la
agricultura a través del centro hortícola y su sala de venta, fue por
mucho tiempo, el acceso a frutos y verduras frescas y de calidad, se
incentivó la artesanía con motivos regionales y los telares y cerámicas
adornaron y dieron sello a nuestros edificios, se realizaron charlas, se
pronosticó y registró el tiempo, se hizo música, se observaron las
estrellas, se formaron profesionales… un sinfín de actividades que
construyeron e incentivaron la pertenencia e identidad del magallánico.

Cuatro institutanos,
Mateo Martinic, Edmundo Pisano, Antonio Cañón y Lothar Blunck, han sido
galardonados como ciudadanos ilustres de Magallanes debido a su aporte
profesional y el conocimiento generado. A ellos se suma el prestigio y
reconocimiento de Teco Prieto, Tatiana Hromic, Leo Guzmán y Claudio
Venegas, referentes obligados en cada una de sus áreas. Más
recientemente, Jorge Gibbons y las ballenas, Jaime Cárcamo y el Humedal
Tres Puentes, o Nicolás Butorovic y el estudio y pronóstico del tiempo,
entre otros, mantienen ese férreo vínculo entre la ciencia y la
comunidad. Como no recordar al profesor y entomólogo Vicente Pérez
D´Angello (QEPD).

El
Instituto de la Patagonia es el alma mater de la ciencia en Magallanes.
Ese faro en el camino que iluminó a todos aquellos que buscan
información o conocimiento especializado. Ese conocimiento que se
encontraba en las historias de José Bárcenas (QEPD) al recorrer el Museo
o la estación Jorge Schythe, al hojear los libros o los Anales en la
única biblioteca científica de la región, o al conversar con los
científicos que siempre estaban disponibles para atender consultas.
Muchos de sus actuales profesionales orientaron su vocación gracias a su
existencia y hoy mantienen esta tradición y misión.

Magallanes es más Magallanes y los magallánicos son más magallánicos gracias al Instituto de la Patagonia. Feliz aniversario.

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