Inteligencia artificial aplicada a la ciberseguridad

La
inteligencia artificial es novedad en boca de todos. Esta tecnología se
refiere a un campo de la informática enfocada en crear sistemas o
programas capaces de realizar tareas que normalmente requerirían de la
inteligencia humana. La IA busca imitar ciertas capacidades cognitivas
de los seres humanos, como el razonamiento, la percepción o el
procesamiento del lenguaje y el aprendizaje.

Existen
diferentes focos dentro del campo de la inteligencia artificial, como
el machine learning, donde los sistemas son capaces de aprender de forma
autónoma a partir de los datos; el procesamiento del lenguaje natural,
que permite a la tecnología entender y comunicarse en lenguaje humano; y
la visión artificial (computer vision), que permite a las máquinas
interpretar y analizar imágenes y videos.

Este
avance no deja de sorprender, revolucionando el paradigma social y
tecnológico, y garantizando una nueva realidad que debemos entender y,
sobre todo, saber manipular. Gartner estima que para el 2025 al menos un
50% de las empresas habrá diseñado plataformas de orquestación para
operacionalizar la IA, en comparación con menos del 10% en 2020. En el
campo de la ciberseguridad, la inteligencia artificial puede ser
utilizada como una herramienta poderosa para mejorar la protección de la
información y, por otro lado, también plantea desafíos y riesgos en
términos de ataques y vulnerabilidades.

La
IA puede fortalecer la ciberseguridad de diversas formas. Primero, por
la detección de amenazas: Los sistemas de IA analizan grandes volúmenes
de datos en tiempo real y detectan comportamientos anómalos que pueden
indicar un ciberataque, como intentos de intrusión o malware. Con un
correcto diagnóstico, alertan de manera temprana a los profesionales de
seguridad para tomar medidas inmediatas. Una segunda forma es por medio
del análisis de vulnerabilidades: La IA es capaz de estudiar y evaluar
la seguridad de los sistemas de las organizaciones en busca de posibles
vulnerabilidades. Esto puede prevenir las amenazas de ciberdelincuentes
tomando las medidas preventivas necesarias. En tercer lugar, está la
autenticación y el acceso seguro: La inteligencia artificial usa
técnicas de reconocimiento de voz, reconocimiento facial o análisis de
comportamiento del usuario para fortalecer la autenticación y el acceso
seguro a las cuentas o plataformas.

A
su vez, existe la llamada inteligencia artificial ofensiva, que se
refiere a la misma inteligencia artificial y sus capacidades, pero
utilizada para alterar los procesos IA de defensa. Esto, se puede dar
sin demasiado esfuerzo, introduciendo datos falsos en el algoritmo que
usa este sistema, alterando el machine learning de los dispositivos. Se
ha estudiado, además, que la IA ofensiva puede crear correos falsos para
el phishing al igual que los humanos, falsificar identidades y hasta
generar imágenes falsas con alta verosimilitud.

Mientras
más evolucionan estas tecnologías, más beneficios y riesgos se
desarrollan. Por lo mismo, no debemos tomar una postura negacionista,
aunque tampoco dejarnos estar sabiendo que hay diversas amenazas al
respecto. Es necesario introducirse en el tema, confiar en los
especialistas y apostar por soluciones de máxima seguridad.

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