Hasta
hace unos años se oía decir que el cociente intelectual era un muy
importante predictor para saber si una persona seria exitosa en la vida.
No obstante, los investigadores empezaron a detectar que las
capacidades y habilidades necesarias para ello eran otras y que iban más
allá del uso de la lógica, la racionalidad o las llamadas habilidades
cognitivas.
Si se piensa detenidamente en la trascendencia que tienen
en las vidas de las personas las emociones y los sentimientos, se podrá
tomar conciencia de que en muchas ocasiones son estos los que influyen
decisivamente en lo que se hace. Gran parte de las decisiones son
influenciadas en mayor o menor grado por los sentimientos o emociones.
Existen
personas con un dominio de sus emociones y sentimientos mucho más
desarrollado que otras. Por ejemplo, hay personas que son verdaderas
máquinas intelectuales capaces de memorizar datos y llegar a las mejores
soluciones lógicas, pero que poseen muy pocas habilidades sociales. Por
otro lado, hay personas cuyas capacidades intelectuales puede ser
limitadas, pero en cambio consiguen tener una vida exitosa en lo que
refiere al ámbito emocional, sentimental e incluso laboral.
Una
persona que tiene desarrollada la inteligencia emocional es aquella
capaz de gestionar o manejar satisfactoriamente tanto sus emociones como
sus sentimientos, con el fin de lograr resultados positivos en sus
relaciones con los demás.
Existen diversas formas de mejorar la inteligencia emocional y algunas de ellas son las siguientes:
Detecta la emoción o el sentimiento que hay detrás de los actos. Cuando algo le haga actuar o sentirse de una determinada forma, párase un segundo, reflexione sobre la emoción o sentimiento que hay detrás, y encuentre su origen.
Amplié
su vocabulario emocional. Recuerde que hay emociones básicas a partir
de las cuales se crean todas las demás: alegría, tristeza, sorpresa
miedo, ira y aversión o asco. Esto le ayudará a entender cómo se está
sintiendo y por qué. Tener un vocabulario rico con el que logre
describir exactamente sus sentimientos es muy importante. No dominar el
lenguaje limita el conocimiento de lo que está experimentando, creando
la sensación de que no sabe lo que le pasa.
No juzgue la forma en que se siente. Las emociones tienen una única función: darle información sobre lo que está ocurriendo.
Considere sus emociones no como algo bueno o malo, véalo como una
fuente de información que le ayudará a ser más consciente de Ud. mismo.
Por ejemplo: el miedo avisa que hay peligro.
Buscar
el porqué de los demás. Existe un error muy frecuente cuando se observa
una reacción en otra persona. Es juzgar únicamente la reacción, cuando
detrás de ella hay motivaciones ocultas. Hay que acostumbrarse a pensar
en qué sentimientos puede haber detrás de esa reacción. ¿Qué emociones y
pensamientos puede estar experimentando esa persona? Si lo está
insultando, es posible que le tenga miedo y crea que la mejor forma de
defenderse sea alterándole. Buscando el porqué de las reacciones
conseguirá entender y relacionarse mejor con el resto.