En Chile para el
presupuesto nacional 2019 se destinaron CLP$ 556.100 por habitante a
Recursos Naturales y Medio Ambiente. Mientras que en la Región de
Magallanes y Antártica Chilena este gasto ascendió solo a CLP$ 28.284
pesos por habitante de acuerdo a cifras de Fundación Observatorio
Fiscal. Esto implica una diferencia región/país de -95% de gasto en
Recursos Naturales y Medio Ambiente por habitante, que es aun más
problemática dado que la densidad de habitantes en la región es menor al
promedio nacional. Al final, es menos dinero por persona, en más
espacio por persona. Tengo preguntas al respecto.
¿Qué
significa esto en la práctica? Pues que muchas de las necesidades
locales de investigación y manejo de recursos naturales deben
financiarse localmente y/o con instrumentos que no son los apropiados.
Porque la verdad es que no existen los instrumentos de financiamiento
adecuados para investigación aplicada a las necesidades locales en
recursos naturales. Sin ir más lejos, en un relevamiento sencillo, los
fondos de desarrollo generalmente buscan innovar o generar tangibles.
Entonces, ¿cómo lidiamos con la necesidad de conocimiento que tiene como
producto un intangible? Por ejemplo, una cuestión simple, monitoreos
científicos a largo plazo de la condición de los recursos naturales para
los ámbitos de agricultura, ganadería y forestal o de turismo de la Estrategia Regional de Desarrollo de Magallanes.
Para
el turismo, particularmente el turismo de intereses especiales, el
principal activo son paisajes naturales sin intervención, los que deben
asegurarse en áreas protegidas de hoy, ¿y cómo ampliamos la oferta
turística?
Pues debemos añadir lugares nuevos, pero ¿dónde y cuáles? Se necesita
investigación y monitoreo de los recursos naturales en otros lugares.
¿Cómo aseguramos que el turismo siga ocurriendo y trayendo beneficios, y
se amplíe la oferta turística, si no hay instrumentos para el
conocimiento y monitoreo de nuestros recursos naturales dentro y fuera
de las áreas protegidas?
La investigación y manejo de recursos
naturales a nivel local ocurre en un limbo entre el financiamiento de
investigación que exige ciencia de frontera y publicación de alto nivel
competitivo nacional e internacional, y el financiamiento de iniciativas
de desarrollo e innovación que exigen productos nuevos.
No
hay instrumentos en este limbo, así como tampoco para procesos. Diría
que es como la inversión en las plazas, áreas verdes y de juego en las
ciudades, hay dinero para inaugurarlas, pero no hay dinero para
mantenerlas porque no hay “producto”. Sin embargo, la esperanza de una
nueva administración regional que pueda atender estas falencias en un
presupuesto regional es innegable. Y que así resuelva en medidas
dirigidas las inequidades de inversión en recursos naturales que la
región tiene con el resto del país.