Roberto Sahr consejero regional / Columnista Análisis
Cual emperador romano subir o bajar el pulgar
para aprobar o rechazar el financiamiento de proyectos en beneficio de esa
ciudad, presentados ante la mesa por el emperador mayor.
Les
manifesté a las autoridades ahí presentes, que si yo fuera habitante de
Porvenir, tampoco habría estado sentado entre el público, porque encontraría
hasta invasivo que vengan algunas personas de fuera de la provincia de Tierra
del Fuego, a decidir por mí y por mis vecinos. Qué saben ellos lo que es vivir,
gozar y sufrir de Tierra del Fuego. Eso lo saben sólo los que están ahí, viven
ahí, gozan de todas las maravillas de esa isla y sufren los embates del
centralismo… Si pues, del centralismo, ese mismo que tanto cacareamos que somos
contrarios, al que tanto criticamos desde la región, especialmente cuando se
adoptan leyes o normas que nos involucran y se hacen desde allá… Desde la
capital del reino o desde la capital legislativa.
El discurso debe ser parejo, si somos
partidarios de la descentralización, ésta debe ser a todo nivel, y cada
territorio debe decidir por sí y ante sí, aunque se cometan errores, los
cometemos las personas y también las comunidades, es parte de la vida… Sólo
somos humanos.
Se los dije también en esa sesión, los
fueguinos son distintos, ni mejores, ni peores que los continentales… Son
distintos y tienen que atreverse, tal como lo hicieron hace unos meses atrás
para reclamar por sus derechos, ahora a reclamar por su dignidad, que pasa
necesariamente por conseguir que la isla, provincia de Tierra del Fuego, junto
a la provincia Antártica (hasta el Cabo de Hornos) sea una nueva región, donde
ellos libre y democráticamente con sus autoridades decidan qué es lo mejor para
su zona, en qué se deben invertir los recursos públicos, qué áreas deben ser
protegidas, en qué lugares se puede hacer turismo, dónde la inversión
productiva, etc., etc.
Esa decisión debe ser exclusivamente de
ellos, sin intervención externa, ni política, ni financiera. Ya lo hicieron los
amigos de Arica y Parinacota, los de Los Ríos, los de Ñuble, donde nada los
separaba de sus regiones madres; porqué no lo podrían hacer los fueguinos y
navarinenses siendo que hay un estrecho de por medio que marca claramente el
límite. Se entiende que la elección democrática de Gobernadores haya abortado,
todos quieren el poder para sí y les cuesta una enormidad reconocerlo, mejor
dicho nadie lo reconoce, sería mal visto.
Pareciera que es mejor hablar y vociferar de
descentralización, pero hacer lo contrario, así se entiende que los que ya se
creen triunfadores de la próxima elección presidencial hayan votado en contra
de los gobernadores democráticos, porque prefieren que siga siendo su
Presidente quien los nombre a dedo, para que de él dependa, para que siga sus
instrucciones, a él le rinda cuenta y pueda despedirlo cuando se le ocurra,
cosa que no pasaría con una autoridad regional elegida por el pueblo, que
dependería del pueblo y podría ser despedido por el pueblo. Por ahora,
tendremos que seguir aguantando lo que hay, y ojalá los fueguinos y
navarinenses se decidan, pidan y exijan ser una nueva región para decidir por
ellos y para ellos. Vamos que se puede.