Hace unos días se ha entregado una nueva versión de la “Encuesta de Presupuestos Familiares” elaborada por el INE, cuyo objetivo es identificar las características de nuestro consumo e ingresos. En otras palabras, en qué y cómo gastamos nuestro dinero. Esta encuesta es muy importante, ya que es un insumo para varios indicadores relacionados con aspectos tales como, el IPC, la pobreza, la salud, la alimentación, por nombrar algunos usos. Digo importante, ya que no sólo representa una información, sino que algunos beneficios concretos que son entregados a las familias más vulnerables de nuestro país, toman como base esta encuesta. Ahora bien, revisemos algunos de sus resultados donde les adelanto que no son muy positivos, con excepción del quintil de mayores ingresos.
Cuando analizamos los quintiles, aspecto que consiste en ordenar los ingresos obtenidos para luego dividirlos en cinco partes. Se muestra como 4 de los 5 quintiles no alcanzan a cubrir sus gastos, y solamente los hogares de altos ingresos son capaces de hacerlo. Más fácil aún, esta cifra nos muestra que el 80% de los encuestados gana menos que las deudas que posee.
De acuerdo a la encuesta, el primer quintil -que corresponde al grupo de familias con menos ingresos- poseen ingresos mensuales de $462.503, mientras que sus gastos alcanzan la no despreciable cifra de $901.162. Si reflexionamos un poco, esta es una cifra que no se aleja de la realidad, en especial, si consideramos que el salario mínimo en la actualidad es de $460.000. De modo que, en una familia de 4 personas, donde uno de sus integrantes trabaja por el sueldo mínimo, el resto de ellos se ve obligado a encontrar una solución para superar sus gastos. Para ello, algunas de las opciones son: que otro miembro del hogar comience a trabajar informalmente, o que recurran al endeudamiento al menos para la alimentación.
A la primera opción, le he agregado el predicado “informalmente” ya que, cuando una familia sobrepasa los $594.840 mensuales supera la línea de la pobreza y comienza a perder beneficios provenientes del Estado. No pierde todos los beneficios, pero bien saben las familias que el Registro Social de Hogares por arte de magia comienza a subir. De forma tal, que muchos hogares en Chile prefieren aún ocultar sus ingresos para no perder dichos beneficios como, una tarjeta de almuerzo para sus hijos, matricula, subsidios, etc. Además, esta es una de las razones por la que los emprendedores de Fosis no les agrada la idea de formalizar sus negocios ya que, el formalizar lleva a incrementar su Registro Social de Hogares, pero este es un tema para otra ocasión.
En la segunda opción, relacionada al endeudamiento he resaltado la alimentación. Esto se debe a que el mayor gasto promedio de las familias se relaciona con temas contingentes, que son la alimentación, la vivienda, el transporte y la salud, llegando estos a representar el 60% del gasto promedio mensual de los hogares; donde proporcionalmente la alimentación por si sola, representa el 31,6% del gasto del presupuesto de los hogares más vulnerables en Chile. Entonces, no necesitamos ser expertos para afirmar -subjetivamente- que las familias se endeudan para comer.
En el otro extremo -los hogares con mayores ingresos- si alcanzan a cubrir sus gastos, ya que sus ingresos mensuales son de $3.207.421, mientras que sus gastos son de $2.481.294.- donde la alimentación proporcionalmente representa tan sólo el 13,3%.
En fin, en una columna no alcanza el espacio para tantas reflexiones, de modo que en la próxima seguiremos analizando algunos de los datos entregados por esta IX Encuesta de Presupuestos Familiares, tanto en su metodología como en sus resultados.