Los chilenos, en general, los magallánicos, en particular, hemos sido sorprendidos y en forma muy dolorosa por el “Caso Fundaciones”, cuyo nombre ha sido maquillado mediáticamente, como “Caso Convenios”.
Pero se le denomine como se le denomine, es un caso de corrupción a todas luces y que ha consistido, sin lugar a dudas, en sustraer, robar o expoliar dinero de todos los chilenos con el sucio truco de señalar que era para mejorar las condiciones de vida, la calidad de vida, de quienes por vivir en campamentos, pertenecen y son parte de sectores muy vulnerables.
La trama de este “modus operandis“ empezó un día de comienzos de mayo, cuando un informe fue enviado a las más altas autoridades del país, lo cual ha sido negado en forma reiterada, y se fue enredando con declaraciones más y declaraciones menos… de las autoridades de esta administración que yo califico como nefasta.
Y como esta trama, definitivamente delictual, tiene como escenario las oficinas del Ministerio de la Vivienda, su titular está en jaque, su prestigioso pasado como político profesional, diputado, senador y figura importante del socialismo democrático, se ha ido diluyendo ya que a fuerza de dar tantas explicaciones, defenderse o defender, de una manera harto singular, a otros dirigentes del frenteamplismo que aparecen involucrados a este expolio, ha ido perdiendo imagen y credibilidad, tanto o más que una vocera de apellido Vallejo, asesores reticentes a declarar ante la Comisión que investigó los hechos y que para muchos, buscan que el “Caso Fundaciones” no alcance o salpique más hasta al mismísimo señor Presidente.
Pero, más allá de la responsabilidad política, no se sabe de ninguna devolución significativa de los dineros mal habidos por las 15 Fundaciones más que cuestionadas y sólo quedan las luminarias en mal estado, un cartel, unas fachadas pintadas, a precios exorbitantes, o la fina lencería de una tal Camila Polizzi; las boletas de opíparas comidas o las declaraciones de inocencia de altos funcionarios de más de una Gobernación.
El jaque al Ministro de Vivienda está vigente y muchos sectores, incluso oficialistas, estiman que debiera renunciar o el salir del gabinete, pero esa es una facultad presidencial.
Mientras tanto, se siguen sumando y coordinado más piezas de este ajedrez político-financiero-delictual, por decir lo menos, y si se logra el consenso de todos los sectores que cuestionan al ministro de Vivienda, lo más probable es que el jaque se transforme en un jaque mate que pudiera derribar al rey…
Habrá que esperar porque de los pacientes es una parcelita del reino de los cielos.