Decir
que el futuro de nuestras comunidades está en las manos de las y los
jóvenes, no reviste novedad alguna ni mucho menos. En su entusiasmo,
voluntad y ganas de salir adelante están puestas las expectativas de la
sociedad y por supuesto de sus familias.
Muchas
veces no alcanza con las ganas, es por eso que, la educación, y en
particular, la educación técnico profesional, tiene un impacto inmenso y
directo en el desarrollo local, conformando un engranaje indispensable
en el complejo que constituye una localidad, una región o el país.
En
Magallanes, más de mil jóvenes de enseñanza media cursan sus estudios
en establecimientos de brinda una educación técnico profesional, en toda
la región y en las más diversas áreas de especialidad. Aquí, no solo
reciben la formación y capacitación necesaria para enfrentar el mundo
laboral, también forman parte de un espacio inclusivo que entrega
valores fundamentales para el desarrollo pleno de sus capacidades.
Un
escenario de posibilidades para una participación activa en el
desarrollo de una sociedad mejor, más igualitaria y justa en la que
todos soñamos; de eso se trata la educación y ese es su propósito. Eso
es precisamente logra la educación TP y lo que ha logrado en nuestra
región, permitiendo a miles de jóvenes acceder a más y mejores empleos
en áreas que son relevantes para Magallanes como la salud o el turismo.
Reduciendo
la desigualdad y las brechas económicas, la educación técnica
profesional, influye positivamente en las vida de los jóvenes y de su
entorno formando personas como capital humano especializado y capacitado
que puede enfrentar de mejor manera los desafíos futuros propios de un
mundo en constante cambio y cada vez más exigente donde la creatividad,
la capacidad emprendedora y la innovación resultan indispensables para
una sociedad en constante movimiento.
El
acceso a la educación técnico profesional, ha permitido también que un
alto porcentaje de jóvenes estudiantes desarrollen sus habilidades en el
territorio, sin necesidad de tener que verse obligados a salir de la
región. Este aspecto nos lleva a enfatizar en la necesidad de promover
una mayor conexión entre este sistema educativo y el sector empresarial,
como así también con las instituciones de educación superior.
Una
mayor articulación entre la educación técnica y las empresas, permite
asegurar por un lado el desarrollo del sistema productivo con técnicos
más y mejores capacitados, y también, fortalecer la innovación necesaria
para adaptarse a los cambios.
Por
otra parte, estrechar las alianzas con carreras profesionales, abre las
puertas al acceso a una formación permanente y a nuevos conocimientos.
Esta ecuación es fundamental si queremos potenciar la educación técnica.
Y aquí se presenta un nuevo desafío, y es el de la actualización
curricular, de acuerdo con las demandas del mercado laboral y del
acelerado avance de las tecnologías.
En
el Mes de la Educación Técnico Profesional, es pertinente saludar y
felicitar a esos miles de jóvenes que han optado por formar parte del
sistema educativo, a sus familias por el acompañamiento y apoyo, y a las
y los educadores que motivan y confían en los que serán prontamente el
motor humano del desarrollo de nuestra región.