Cuando
el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, en su cuenta pública
señaló: “Queremos que la vida rural sea una opción real para las
futuras generaciones”, reafirmó el afán con que esta Seremi y el
Gabinete Regional en su conjunto, trabajan para que las políticas
públicas cobren fuerza y vigor en nuestra extensa ruralidad.
Desde
el Ministerio de Agricultura, propiciamos proyectos y programas que
buscan que “el campo mantenga su esencia, sus tradiciones y además sea
sinónimo de calidad de vida, de innovación y de futuro”.
Para
eso, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA
Kampenaike), a través de diversas iniciativas, ha realizado un rescate
de prácticas hortícolas de pequeñas huertas que guardan sabidurías
traídas por los migrantes, donde la tierra agreste de la Patagonia,
recibió esta mixtura de saberes que permiten cosechar diversas
hortalizas y frutos. Es así, como cada patio es un mundo que cuenta la
historia de una forma particular de cultivar, mezcla de saberes europeos
y chilotes…saberes que como Secretaría Regional de Agricultura, nos
hemos rescatar entregar el valor patrimonial que se merece.
Por
otro lado, a través del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP),
iniciamos un ambicioso programa que busca, en este mismo sentido,
establecer prácticas agroecológicas. Se trata de 20 agricultores que
están apostando a la agricultura sustentable, a través del Programa
Transición a la Agricultura Sostenible (TAS).
Encontrarnos
con jóvenes en diversas reuniones de productores ganaderos y agrícolas
nos da mucha esperanza de que es posible alcanzar la ruralidad moderna
que anhela el Presidente de la República. Por ello, estamos
implementando una Política Nacional de Juventudes Rurales, que contempla
la realización de una consulta ciudadana, que pretende recabar las
opiniones y sugerencias de la población sobre los problemas,
oportunidades y proyecciones de las juventudes rurales en sus
territorios.
Por
otro lado, INDAP junto al Servicio Regional del Patrimonio Cultural,
han iniciado una serie de conversaciones con los agricultores y
agricultoras de la región para presentarles la iniciativa que busca que
la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena de Magallanes sea
reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial, según los estándares de
la Unesco. Con este hito, el Estado de Chile reconocería a todos los
hombres y mujeres que han trabajado en este territorio para producir
alimentos para sus familias y la comunidad, transformando sus prácticas
agrícolas y saberes en una forma particular de vivir. En pocas
palabras, queremos rescatar las historias que se cuentan en cada patio y
cada huerto de Magallanes, donde cada uno tiene algo que recordar, que
contar y algo que aportar.
Así,
vamos avanzando en el fortalecimiento de nuestra seguridad y soberanía
alimentaria, de la mano de estos tres pilares: Jóvenes, agroecología y
patrimonio cultural, porque estamos seguros que el mejor camino para
mantener viva la agricultura magallánica es rescatando las mejores
tradiciones y potenciarlas con el aporte de las nueva generaciones de
jóvenes campesinos y campesinas.