A
4.079 llegó el total de votos de la consulta ciudadana o primaria para
elegir al representante a la Alcaldía de Punta Arenas de los partidos
Democracia Cristiana, Socialista, PPD, Radical, Convergencia Social (CS)
y Comunista y que ganó el frenteamplista Arturo Díaz con 1.309 sufragios.
La
cifra es harto menor a lo que esperaban los mismos protagonistas.
Algunos llegaron a hablar de que podría conseguirse 8 mil votos. Apenas
superaron la mitad de ellos. Los demás postulantes obtuvieron: Verónica Aguilar (1.129), Juan Morano (895) y Pablo Bussenius (730).
Lo ocurrido el domingo pasado es para sacar varias lecciones.
El
concejal Díaz ganó porque fue mucho más astuto que sus rivales. En las
últimas semanas se anduvo asustando porque algunos de sus competidores
estaban aumentando adherentes merced al añejo acarreo -que se notó el
domingo especialmente en la sede de la Junta de Vecinos Fitz Roy, donde
llegaron a votar 516 personas- implementado por las maquinarias
electorales que lo llevan haciendo por décadas con resultados
beneficiosos e instalación en el Parlamento.
Pero Díaz fue más perspicaz, apoyado por todo el equipo del diputado Gabriel Boric.
Y
ahí hincaron el diente en la ingenuidad de las directivas regionales
del Partido Socialista (de nefasta gestión en el último tiempo), de la
DC (que nunca salió a apoyar derechamente a Morano) y del PPD (que no
existe, porque ahí si que están divididos).
Los
vetustos partidos no supieron advertir el impacto electoral que tendría
el pacto de Convergencia Social con el Partido Comunista, que
finalmente le terminó dando el triunfo a Díaz. Porque, por muy pocos que
sean los votos comunistas nunca serán menor a 250 en Punta Arenas y
porque los de la izquierda más ideológica son más disciplinados, y si
los llaman a votar concurren responsablemente.
Y ellos fueron los que marcaron la diferencia a favor de Díaz por sobre Verónica Aguilar,
que hasta última hora estaba convencida de que ganaba porque sus
cercanos -algunos de ellos locutores radiales- la bañaban en elogios
solamente y cumplían con llevar a votar a algunas personas.
Los
negociadores que envió al frente Convergencia Social a nivel país han
sido más astutos e inteligentes y es hora que los tradicionales partidos
PS, DC y PPD aprendan la lección y se dejen de la arrogancia y
prepotencia con palabrería barata.
Arturo Díaz les ganó porque a los tradicionales partidos de izquierda ya no le cree el electorado.
Con
dirigentes que llevan décadas eternizados y otros partidos como el PPD y
los radicales que se dejan entrometer por familias de políticos que
quieren eternizarse en los cargos. Sí, son los mismos que harán enroque
en las próximas parlamentarias y que en la elección de 2017 negociaron
con Alejandro Guillier en el Partido Radical y ahora malamente lo hicieron con Guido Girardi en el PPD y utilizaron a Aguilar para ver cómo está balanceada su maquinaria para un año electoral intenso.
Convergencia
Social y comunistas adelantaron así un pacto que se torna peligroso y
que no sería de extrañar que hará desaparecer a los tradicionales
partidos fundadores de la Concertación por allá por 1987.
PC
y CS se dieron cuenta de que sumando entre ellos le ganaban a la
ingenuidad de los socialistas, de los decé y de los pepedé, que con sus
tres postulantes se iban a matar entre ellos, porque las cifras no les
darían.
Y,
ojo, eso es un adelanto de lo que se viene. A Jorge Flies le cayó como
bomba ese acuerdo, porque con eso se levantó la candidatura de Dalivor
Eterovic, al cual obviamente apoyará Díaz y el médico se quedó sin candidato
a la Alcaldía, porque su “regalón” en el gabinete, Pablo Bussenius,
salió último. Al abogado no le sirvió de nada defender a imputados por
ataques terroristas, vandalismo y destrucción tras el estallido social,
porque ni ellos ni sus familiares fueron a votar y sumado a eso la
condición de afuerino de Bussenius le terminó pesando.
Y a Juan Morano le pasó la cuenta la actual división interna de la Democracia Cristiana, encabezada por el díscolo Christian García, que
había perdido la primaria con Morano (en marzo del año pasado), quien
llevó a izquierdizar a gran parte del falangismo, que no comulga mucho
con Díaz, pero sí con Bussenius y el sector de Flies.
La votación de Morano y
Bussenius es muy escuálida y le debiera servir de lección a sus máximos
dirigentes regionales para hacer un mea culpa y dar un paso al costado,
por que ni sus propios militantes confían en ellos.
¡Por
favor! ¡Que lleguen las nuevas generaciones! En el socialismo y en la
Democracia Cristiana hay rostros jóvenes, gente nueva que quiere
integrarse a la primera línea y renovar así esas directivas añosas que vienen de tumbo en tumbo perdiendo muchas elecciones.
La
DC, el PPD y el PS deben darse cuenta de que hoy la ciudadanía le está
diciendo NO y eso es duro, retumba fuerte, pero es la realidad.
Ahora veremos que nos deparan los próximos tres meses de campañas.