Justicia ad hoc

La
Convención Constitucional avanza inexorablemente en la redacción de una
constitución alternativa a la actual. Y lo hace mirándose al ombligo;
escuchando sus voces ideológicas; alejados de las miradas más simples y
de sentido común del ciudadano que sólo ha querido mejorar, pero no
refundar el país. Como hemos advertido desde el inicio de este tortuoso
proceso, que partió a sangre y fuego y destruyendo el país con ayuda de
agentes extranjeros según testimonios cada vez más abundantes, parecía
que cambiar todo lo que nos ha hecho un país modelo en muchos aspectos,
no era ni es una buena idea. Esta semana se ha comenzado a aprobar las
primeras normas que se someterán a la decisión de la ciudadanía por
medio de un plebiscito con voto obligatorio, y lamentablemente no son
buenas noticias. No lo son porque el sentido y la intención de tales
normas es refundar el país, hacer realidad lo que también advertimos
como una pésima idea, que es “la hoja en blanco”. Por medio de una
ingeniería social profunda, pocas veces vista en la historia moderna del
mundo, se trata de cambiar todo a vista y paciencia de los chilenos,
que parecen no atinaran a darse cuenta de lo serio de este experimento.
Porque el país está siendo sometido a un experimento; somos cobayas de
ideologías totalitarias, disolventes de la familia, de la naturaleza
propia del ser humano hecho sólo hombre o mujer.

En
su afán de destruir la unidad del país, porque la ideología marxista
donde quiera se asienta, divide al ser humano y a la sociedad, pues es
la única forma que tiene de gobernar sin contrapeso, se ha aprobado por
la Convención la idea no de un Poder Judicial como el mundo occidental
conoce y que ha sido un logro de la humanidad. Para este experimento,
habrá tantas justicias como pueblos originarios existan, de manera que
un chileno que no se adscriba a alguna etnia originaria, estará sometido
a tribunales que no son los de todos los chilenos cuando tenga algún
conflicto con una persona de la misma etnia del juez que va a sentenciar
el asunto. Dependiendo de la persona con quien litigue, será la
justicia aplicable. Usted entenderá estimado lector que un sistema así,
es altamente arbitrario, pues como bien se ve en el símbolo de la
Justicia, ella debe ser ciega y no ver ni fijarse en el tipo de
litigante que acude a ella. Pues bien, ya nada de esto sucederá si
permitimos que los ingenieros constituyentes logren aprobar en el
plebiscito una norma de este tipo.

Pero
no sólo destroza el sistema de justicia como el mundo occidental
conoce, sino que liquida el principio de igualdad ante la ley. Si una
norma como la que pretenden que los chilenos aprueben, entra en
vigencia, ya no seremos iguales ante la ley, pues uno de los logros de
la humanidad es que cada persona se someta a un mismo tribunal y a unas
mismas leyes, de manera que podamos defendernos adecuadamente, sin temer
que el juez o los jueces que analizarán el caso que se le somete a su
decisión, por el hecho de ser un tribunal especial de la misma etnia de
mi contrincante y con normas hechas especialmente para mi contrincante,
esté inclinado a darle la razón a la otra persona. Por eso el sistema de
justicia creado por los convencionales de izquierda, antes que
mejorarla, la empeorará, pues habrá tantos tribunales y leyes como
etnias y pueblos originarios existan; es decir, una justicia ad hoc.

A
este experimento social debe agregarse que los jueces deberán redactar
sus resoluciones en lenguaje “inclusivo”, aquel que tiene un sentido
contrario a como hablamos los chilenos en nuestra cotidianeidad, lo que
nos liquidará como país.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS