Justicia injusta

La
Justicia implica dar a cada uno lo que es de suyo propio y no lo mismo.
Desde esta perspectiva la igualdad es inmensamente injusta, ya que
supone no reconocer el esfuerzo personal ni los méritos. Quita a quien
produce para darle a quien puede decidir no esforzarse. Entendiendo que
la justicia humana busca emular a la justicia divina, que siendo
omnisciente, todo lo sabe a la perfección y aplica en sabiduría
agravantes o atenuantes, para juzgar un mismo hecho, la justicia
terrenal analiza caso a caso el mismo delito, otorgando penas distintas
según la intención individual de cada persona.

Esto
supone que en el actuar no hay una acción colectiva igualitaria, sino
una acción personal que debe verse caso a caso, por lo que las
sentencias no son como una “lista de precios”, sino que varían por los
méritos o vicios de la acción individual. Una misma acción puede tener
diversas motivaciones y responsabilidades. Es por eso que la democracia
liberal ha representado a la justicia con una balanza en la mano, ciega,
para reafirmar así la independencia de este poder y lograr reales
contrapesos que permitan a la democracia ser.

Esta semana hemos visto como el TC rechazó el requerimiento de
inconstitucionalidad por los indultos otorgados por el Presidente
Gabriel Boric. Algunos miembros del tribunal acusaron presiones desde el
ejecutivo, para votar a favor de apoyar al gobierno en está tan
criticada acción.

Por
lo mismo se hace necesario analizar la justicia de la llamada
“justicia”. Los indultos fueron usados políticamente y no hay justicia
ni decencia que los justifique. No le da a cada uno lo que es de suyo
propio, ya que libera y exculpa a criminales y terroristas, no por
irreprochable conducta o razones humanitarias, sino que por razones
políticas. Sus acciones objetivamente criminales fueron convenientes
para quien hoy ejerce el poder. La petición de inconstitucionalidad de
esta acción buscaba la justicia, dar a cada uno lo que es de propio
suyo, quien comete un crimen, da lo mismo quien sea, debe pagar con
cárcel por sus acciones. El prontuario de los indultados era nutrido y
conocido por lo que hasta la vocera de gobierno tuvo que decir que si el
presidente hubiese tenido todos los antecedentes habría obrado de otro
modo. Pero hoy tiene todos los antecedentes y no busca enmendar el
camino y frente a acciones legales de la oposición que buscan justicia,
el gobierno prefiere ser injusto y presionar al TC para que apoye la
decisión del gobierno de indultar a quien no se lo merece. Acá vemos que
la justicia deja de ser tal, deja de ser justa cuando se somete al
poder político, cuando se politiza. Lamentablemente en Chile la justicia
y los jueces son muchas veces operadores políticos, por lo que la
justicia ya no es ciega, sino que usando anteojos y hasta lupa realiza
fallos por conveniencia y no en justicia. Esto es la antesala a una
pérdida real de democracia y camino a una visión totalitaria que siempre
ha sido un peligro para toda sociedad. Si
n
real justicia no hay posible civilización, ni democracia. Cuidado con
lo que se está haciendo en nuestro país, porque para cuando se enteren,
ya habremos perdido.

Hoy
más que nunca es necesario definir y apoyarse en las virtudes, ya que
es el único camino real al bien de una persona y de una nación.
Justicia, Prudencia, Templanza y Fortaleza, las llamadas virtudes
cardinales, son esenciales para una vida correcta personal y social. Fe,
esperanza y caridad, las llamadas virtudes teologales la clave la
humanidad misma. Chile y el mundo necesita real justicia y no una
torcida.

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