Juventud divino tesoro

El
12 de agosto se conmemoró el día internacional de la juventud, esta
fecha fue instaurada por la Organización Naciones Unidas (ONU) en 1999
con el objetivo de promover no sólo el papel de los jóvenes como sujetos
esenciales en los procesos de cambio, sino también con el objetivo de
generar un espacio institucional que permitiera abordar los desafíos y
problemas que enfrentan las sociedades actuales respecto de las
juventudes en sus respectivos países. Los jóvenes (personas entre 15 y
29 años) son un segmento poblacional que asciende a 4.170.571 millones,
representan casi un 25 % de la población total de Chile y su perfil
sociodemográfico presenta diferencias en relación a la población adulta.
Por ejemplo, la encuesta CASEN observa que la población juvenil tiene
en promedio de 12,4 años de escolaridad (Enseñanza media o secundaria
completa y estudios post secundarios complementarios) evidenciando una
mayor escolaridad que la población adulta (10,4 años) cuya enseñanza
media es incompleta. No obstante, contar con un alto nivel de
escolaridad, desde el punto de vista socioeconómico un 92,2 % de los
jóvenes se declara pertenecer a un estrato socioeconómico medio-bajo. En
consecuencia, la posibilidad de mejorar las condiciones de vida
mediante la educación no se reflejaría en la calidad de vida de la
población juvenil. Esta realidad nos enfrenta como sociedad a grandes y
nuevos desafíos que permitan superar condiciones de desigualdad
estructural que afectan a la juventud chilena (alto endeudamiento en
educación, costos inalcanzables de vivienda, entre otros). Por otra
parte, en materia de participación social y política, los jóvenes
expresan desinterés y desconfianza en la política, declarándose en un 83
% no estar interesado en dicha actividad. (Encuesta de Juventud INJUV,
2018). Sin embargo, frente a la pregunta por su preferencia por las
formas de Gobierno, el 55% de las y los jóvenes declaran su preferencia
por la democracia por sobre otros regímenes de gobierno y a su vez,
afirman haber participado al menos en una manifestación social o
política antes del Estallido Social de octubre del año 2019. Esta es la
juventud que hoy día 4 de septiembre 2022, expresará una vez más su
compromiso y visión de futuro frente a una nueva Constitución para
Chile; una vez más, los y las jóvenes, emergen en los momentos claves de
la historia de Chile como sus principales protagonistas. Así lo
hicieron en la historia política y social reciente de Chile, empujando
profundas transformaciones sociales, incluso, a costa de su propia vida,
corriendo el límite de lo posible y convocando al país a implementar
cambios que parecían imposibles (fin del lucro, gratuidad, Nueva
Constitución). Los jóvenes han estado en todo momento liderando
transformaciones e instalando demandas sociales progresistas que han
significado el mejoramiento de la vida para todas y todos los chilenos y
chilenas. Lo hicieron a partir del año 2006 con la “revolución
pingüina” que exigía el derecho a una educación de calidad. Luego, el
año 2011, exigiendo educación pública, gratuita y el fin al lucro en
educación. Y más recientemente, el 18 de octubre del año 2019 con el
liderazgo innegable del transversal y multitudinario movimiento social
que convocó a todo un pueblo que clamaba por justicia e igualdad. Y en
el actual contexto electoral, se volcaron masivamente a las urnas en el
Plebiscito de entrada (octubre 2020), permitiendo la apertura de un
proceso constituyente inédito en Chile. Luego, desplegaron toda su
juventud, energía y capacidad de representación política en la elección
de convenciales constituyentes en mayo del año 2021. Y seguramente, lo
harán nuevamente hoy domingo 4 de septiembre 2022 en el plebiscito por
una Nueva Constitución. Su rol en un momento clave de la historia no
sólo será un buen augurio de lo que ocurra hoy día electoralmente en
Chile; sino un buen augurio de lo que seguirá ocurriendo en el futuro de
Chile y a lo largo del Siglo XXI, donde las y los jóvenes continuarán
asumiendo, como siempre, el protagonismo de la historia de Chile y su
futuro, especialmente en momentos cruciales y transformadores como lo
fue hace 52 años el día 4 de septiembre de 1970. Por ello, con Rubén
Darío (1867-1916) recordamos a todos los jóvenes y recitamos con la
esperanza viva su poema “Canción de otoño en primavera”: “juventud
divino tesoro, ¡Ya te vas para no volver!

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