Juventud: fuerza transformadora

El Día
Internacional de la Juventud se comienza a celebrar de modo oficial el
año 1999, a raíz del Foro Mundial de la Juventud realizado años antes,
en 1996, por parte de las Naciones Unidas. En aquella oportunidad, la
ONU recomendó a los países miembros trabajar en agendas que promovieran
la participación de los jóvenes, el diseño de políticas públicas con
foco en temas prioritarios como educación, empleo y medioambiente y la
creación de canales de comunicación y cooperación entre organizaciones
juveniles
. El
llamado que hizo la ONU en aquel momento no fue otra cosa que
interpelar a las naciones del mundo para entregar a los jóvenes un rol
mucho más protagónico en el desarrollo de los pueblos. En el caso de
Chile, ya habíamos dado los primeros pasos en esta dirección a través de
la creación del Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) el año 1991,
entregándole un objetivo muy coincidente con los lineamientos de la ONU:
“Colaborar en el diseño, planificación y coordinación de las políticas
relativas a los asuntos juveniles”.
La
semana recién pasada, en el contexto del Mes de la Juventud, el
Ministerio de Desarrollo Social y Familia, a través de Injuv, entregó un
reconocimiento a 4 jóvenes magallánicos que han sido protagonistas en
las áreas del deporte, las culturas, el emprendimiento y el
voluntariado. Los liderazgos de Carlos Quinchen Teneb, Nicolás Soto
Cárdenas, Karin Marincovich Sierpe y Arturo Águila Silva, son un ejemplo
de cómo la juventud está llamada a jugar un rol fundamental en el
desarrollo de nuestra región, pero para que estas experiencias se
multipliquen es necesario confiar en ellos y abrirnos a un diálogo
permanente y sincero entre las distintas generaciones que comparten
nuestro territorio.
Este
merecido reconocimiento entregado a 4 jóvenes tiene también una
dimensión simbólica que quisiera destacar: Sabemos que existen cientos
de valiosas iniciativas, quizás más anónimas o silenciosas, lideradas
por jóvenes de la región, que día a día están generando cambios
positivos en nuestros territorios. Nos gustaría que todas ellas pudieran
estar más visibilizadas porque es la única forma de que puedan animar a
otros jóvenes para sumarse o replicar su experiencia. Esto último
debiera ser un desafío de todos quienes tenemos alguna injerencia en
políticas públicas relacionadas con la juventud.
No
quisiera dejar pasar esta oportunidad para recordar algunas palabras
que el Presidente de la República, Gabriel Boric suele compartir cuando
conversa con los jóvenes: “Ustedes son protagonistas del proceso de
transformación que estamos viviendo en Chile”. Este mensaje del
Presidente con
tiene,
desde luego, una dimensión política, resaltando la importancia de la
participación en los destinos de nuestro país, pero también se refiere a
otras dimensiones de la vida social que los jóvenes están llamados a
liderar, entre ellas, el cuidado del medioambiente, la inclusión social,
el respeto por la diversidad sexual, el buen uso de las tecnologías de
la información y la solidaridad intergeneracional.
A
lo anterior, yo agregaría un requisito fundamental, que consiste en
hacer esta transformación a través del diálogo respetuoso con todas las
generaciones que cohabitan nuestro país. En Punta Arenas, tenemos un
ejemplo muy virtuoso de estos diálogos intergeneracionales. Me refiero
al voluntariado “Elige Vivir Bien, Vive Feliz”, cuyo líder, Nicolás
Soto, fue uno de los galardonados por Injuv. Este grupo de jóvenes
postuló a los Fondos Participa y con los recursos obtenidos generó un
evento donde se encontraron cara a cara jóvenes y personas mayores, que
luego de dialogar llegaron a la conclusión de que ambas generaciones
tenían más cosas en común de lo creían. Gracias a estos encuentros, el
voluntariado “Elige Vivir Bien, Vive Feliz” pudo orientar su trabajo
hacia las personas mayores, con especial atención en aquellas con
dependencia moderada o severa, transformándose en un pilar fundamental
en la red de apoyo local que incluye al Servicio Nacional del Adulto
Mayor (
Senama), al Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis),
Municipalidad, organizaciones de la sociedad civil, Tribunales de
Familia, entre otros. Este es un ejemplo que debiera replicarse porque
del diálogo surgen las mejores soluciones y las más duraderas.

Finalmente,
quisiera hacer un llamado a todos los actores sociales, sociedad civil y
al mundo privado, para que junto al Estado trabajemos para construir
más instancias de diálogo con los jóvenes, abriéndoles los espacios que
necesitan para desplegarse. Estoy seguro de que sabrán responder porque
tienen un gran corazón, valoran la solidaridad y tienen una capacidad
inmensa para transmitir su fuerza transformadora.

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