La agenda del no es no

Hoy,
cuando más se requiere de ideas y de praxis; de tener propuestas de
derecha para la ciudadanía; cuando el adversario no se amilana ante el
rotundo rechazo a su agenda disruptiva, es necesario entender que una
sociedad libre no nace por generación espontánea ni tiene asegurado sus
días sólo por los beneficios que ella trae. Por eso impresiona constatar
la miopía política de gentes inteligentes y amantes de su patria,
porque resulta que después del plebiscito cuando no se sabe muy bien
para dónde va el país y tenemos un gobierno que hace agua, una parte de
la derecha tiene como agenda que ofrecer al país el no es no. No a una
nueva Constitución y pare de contar.

Se
aferran al Artículo 142 de la Constitución vigente, como si el país
debiera gobernarse sólo con abogados y jueces. Como si se tratara de un
desalojo de un arrendatario moroso. Como si los problemas nacionales lo
pudiéramos reducir sólo a la aplicación de normas jurídicas. Nuevamente
el fantasma de la tecnocracia derechista aparece en gloria y majestad
con el fin de aparcar la política y gobernar con el inciso y el
artículo. Para parte de este sector gobernar se reduce a aplicar leyes,
tener una buena gestión económica y mantener el orden en las calles.
Olvidan que fue precisamente la falta de política y la confianza casi
infantil de creer que buenos índices económicos dejarían al país a salvo
de experimentos neo marxistas, lo que nos llevó a los hechos que
eclosionaron a partir del 18 de octubre del año 2019, que si bien fue
dirigida por revolucionarios de manera anti democrática, no debe
perderse de vista que existieron también legítimas manifestaciones de
descontento.

Luego
de tres años de inestabilidad institucional parte de la derecha le dice
al país que su política consiste en aferrarse a una norma jurídica y
que esta circunstancia nos reingresará a la senda del crecimiento
económico, al bienestar y a la paz social, ahora con la agravante que
tal como sucede en la vereda izquierda en la derecha también se practica
la cancelación a

quien se atreva a tener una voz disonante de dicha postura. Por lo bajo
será tildado de anti patriota, traidor, vendido o ignorante, todo lo
cual vendrá acompañado del consiguiente bullyng político.

Vemos
a líderes de la derecha ocuparse de temas económicos con gestos adustos
y apelando a su condición de economistas, como si tuvieran la receta a
todos los males nacionales y desdeñando miradas omnicomprensivas. Sin
embargo sus plan
teamientos
no conllevan un relato, un ideario, una ilusión de país, propuestas que
ganen corazones. Sólo contienen datos, pues desconocen que los relatos
matan los datos y que la izquierda es pródiga en articularlos. Así,
mientras las causas de los malestares sociales son evidentes, parte de
la derecha los subsume en el no es no; en el Rechazo hasta las últimas
consecuencias, hasta exprimir la última gota del r
esultado del 4 de septiembre recién pasado.

Darse
hoy el lujo de esconder la basura bajo la alfombra hará que se
incrementen los males sociales y la distancia de la ciudadanía con la
política, escenario propicio para el advenimiento de populismos y/o
autoritarismos, porque como país no estamos ajenos a estos flagelos. La
política del no es no puede llevar al país nuevamente al enfrentamiento
descarnado y no nos podemos dar el lujo de ir de insurrección en
insurrección, dejando flancos lo suficientemente abiertos para que una
parte importante del país pueda siquiera simpatizar con la violencia
como método de acción política, como desgraciadamente ocurrió a partir
de octubre del 2019.

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