Según
cifras del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), la Región de
Magallanes es la zona del país en la que se está produciendo el mayor
envejecimiento de la población, y otros recientes números en medio de la
pandemia señalan que el 20% de los hogares magallánicos está compuesto
solo por adultos mayores. Y ello no es un fenómeno nuevo, viene
ocurriendo desde hace varias décadas. Ante esto, la comunidad
magallánica debe adaptarse a vivir con personas cuyas capacidades
físicas día a día se van deteriorando. Lamentablemente, en las calles de
Punta Arenas hemos sido testigos de maltrato a personas de edad
avanzada. Esto es algo que avergüenza y ante lo cual no podemos
enceguecernos y dejarlo pasar. Esto puede ser tan vejatorio como el
maltrato físico y sicológico. Estamos en un país que está envejeciendo y
donde más del 18% de la población es adulta mayor; en la Región de
Magallanes y Antártica Chilena esa cifra llega al 32%. Tanto el Estado
como la sociedad deben proteger los derechos de las personas mayores,
respetarlas y entregarles un trato digno, porque representan un capital
social invaluable. A veces nos olvidamos de que tenemos abuelos o padres
en esa edad. No podemos aceptar este tipo de hechos, porque desde niños
estamos cimentando lo que será nuestro envejecimiento. Obviamente que a
nadie le va a gustar que lo traten de mala forma y hoy en Magallanes
debemos frenar estas situaciones, porque estamos insertos en una
sociedad diferente a la del resto del país y porque en solo un par de
décadas nos daremos cuenta de que ese 32 por ciento creció
inesperadamente. Los adultos mayores se merecen un absoluto respeto, por
ellos y por nosotros mismos, y son precisamente ellos los que más han sufrido en medio de la pandemia del Coronavirus.