Los
proyectos colectivos son válidos para algunos solo hasta que les
conviene. Parece ser la predica del abanderado del PRO que, a destiempo,
sin otra consideración más que las ambiciones personales, anuncia
candidatura presidencial. Lo hace a pocas horas de la consulta ciudadana
de Unidad Constituyente y finalizando una negociación para concretar
una lista parlamentaria unitaria. En este contexto uno se inclina a
concluir que los intereses del PRO y su candidato buscan perjudicar las
opciones, ya complicadas, de Unidad Constituyente, fraccionar nuestra
votación y posturas, y facilitar las posibilidades de la derecha para
acceder a segunda vuelta. Cuando más se necesita unidad, cuando más se
necesita una cohesión de las fuerzas, cuando más se necesita proyectar
un programa común, el PRO opta por boicotear el proyecto, opta por la
división, opta por el egocentrismo y el individualismo.
Pese
a todas las dificultades, en menos de 20 días fuimos capaces de
organizar y llevar a cabo una consulta ciudadana. No tuvimos la
convocatoria que esperábamos, pero constituye ahora el punto de partida
para la abanderada presidencial de Unidad Constituyente, Yasna Provoste.
La irrupción de un abanderado adicional, fragmentando nuestro sector,
vulnera los principios de relación democrática y buena fe entre
partidos, y complica las posibilidades de Yasna Provoste para pasar a
segunda vuelta. Esto debido a que la oposición ya se encuentra dividida
en diversas opciones y una división más solo complica nuestras opciones,
genera escenarios irreconciliables de cara a la segunda vuelta y, lo
que es peor, abre las opciones a la derecha de mantener la continuidad
de Sebastián en el Gobierno.
La
decisión del PRO no solo tuvo implicancia en las candidaturas
presidenciales, sino que también en la fragmentación de la lista
parlamentaria. Cerca de 20 cupos o candidaturas a senadores o diputados
que había alcanzado el PRO en la negociación parlamentaria deberán
competir ahora fuera de la lista de Unidad Constituyente, poniendo en
riesgo sus posibilidades de elección y, por ende, su representación en
el Congreso. Tanto es así que el día lunes el senador Guillier decidió
no repostularse al ver limitadas sus posibilidades fuera de pacto. La
aventura presidencial del PRO sin duda tendrá un alto costo para ellos
mismos.
De
cara a la ciudadanía hay que ser coherentes con lo que se dice y se
hace. Si a los cuatro vientos se proclama que la unidad es fundamental
para el Chile que se requiere construir, no se puede empeñar la palabra,
participar en primarias y, posteriormente, con los resultados en mano,
tomar camino propio, de acuerdo a ambiciones y proyectos personales. El
PRO se escapa y distancia de los proyectos colectivos que pretenden
construir un nuevo Chile, se escapa de las grandes transformaciones
sociales que deben imponerse gracias al diálogo, los amplios
diagnósticos y los acuerdos que deben surgir entre todas las fuerzas
progresistas que constituyen la oposición. El quiebre de Unidad
Constituyente, aunque sea menor, debilita las opciones y las confianzas
de cara a la segunda vuelta.