La Biblia y la Constitución

Hace unas semanas vimos a pastores evangélicos cerrar filas con la opción Rechazo ante el próximo plebiscito de abril. Una llamada de atención al pueblo de Chile y principalmente al Pueblo de Dios. La opinión de quienes dirigen una congregación no puede confundirse con la de una orden de los dirigentes políticos o los jefes de un cuartel. La Palabra estampada en la Biblia, de la que se reconoce como la única verdad, en ninguna parte ha impedido que el hombre piense por sí mismo. De hecho, la Palabra buscaba un cambio y lo encontró y generó una transformación espiritual que ha durado casi por dos mil años.
El libre albedrío, esencia de nuestra comunión con Cristo, nos permite pensar que el mundo puede ser distinto y mejor, por ello llama tanto la atención el terror supremo que tiene un sector de este país a cualquier cosa que signifique cambio. Un terror que busca no perder sus privilegios y tiene ahora no solo un ejército obediente en sus filas políticas, sino en algunos confesionarios.
Cuando Jesús comenzó a predicar lo hizo sin temor, llamó a la conversión, expulsó a los vendedores de humo del templo, fustigó a los fariseos y eso asustó a muchos que tenían sus privilegios sacerdotales. Vivían de la paga de la plebe y se sometían con extrema estrictez a la norma. Conocedores de la misma no quisieron aceptar al nuevo profeta, ni le quisieron reconocer. Lo mataron, sin siquiera permitirle oír sus argumentos y eso que era Dios hecho Hombre. No aceptaron su palabra y cerraron su Tora como si Dios hubiera muerto de verdad. ¿Por qué, si tuvimos tantas revelaciones divinas en los 2.000 años antes de la llegada de Jesús, desde su muerte no se ha podido incorporar nada nuevo a la Biblia?
Quienes se aferran a no cambiar ninguna letra de la C-80 y que optan por el rechazo, son los verdaderos fariseos de nuestros tiempos y son capaces de matar al verdadero Dios y de perseguir a sus seguidores. Así como contrataron esbirros y llevaron a sus sirvientes ante Poncio Pilatos gritando “Crucifícalo”, así están aleonando a sus huestes, amparados por la televisión y programas tendenciosos llenos de basura.
Una pena ver como personas que considerábamos ilustradas son capaces de hablar de “Constitución Chavista”, un verdadero insulto a la gente. ¡Qué pena la bipolaridad de mi Chile, que no se da cuenta del juego a que es sometido por los que verdaderamente tienen el poder! 

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