La brecha educacional y la PSU

Entre las grandes deudas que se han visibilizado tras el estallido social y que han dejado todos los gobiernos y que ni siquiera la Reforma Educacional ha logrado disminuir es la notoria desigualdad que existe en nuestro país y que es el punto clave. Si observamos el rendimiento entre los diferentes grupos socioeconómicos, nos damos cuenta de que en Chile es altamente inequitativo, considerablemente más que Argentina, Brasil y Colombia, y similar a Uruguay, Francia y Hungría. Según estudios, uno de cada dos alumnos de nivel socioeconómico bajo obtiene un resultado insuficiente en la Prueba Simce de Matemática; sin embargo, solo uno de cada 10 niños en el nivel socioeconómico alto se encuentra en esta situación. Ello resulta directamente inaceptable y nos lleva a pensar que la prioridad del país en este minuto radica en elevar la calidad de la educación de los más vulnerables, ya que solo de esa forma se alcanzará una sociedad más libre y justa. Para ello, es clave ampliar la cobertura y mejorar la calidad de la educación parvularia, mejorar la calidad de los docentes y perfeccionar el sistema de financiamiento, inyectando más recursos y de forma más equitativa. La mayoría de los recursos de la Reforma Tributaria deberían destinarse a estos ámbitos, con foco en los niños y jóvenes más vulnerables y partir desde abajo, desde la infancia, ahí es donde más hay que nivelar. Los innumerables problemas en la reciente Prueba de Selección Universitaria (PSU) vienen a nuevamente visibilizar lo que está sucediendo en esta materia. 

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