Lo menciono y traigo a colación para aclarar el concepto a esos cientos y miles de padres y Apoderados que observan con estupor y hasta con horror, la labor que desarrollan los docentes a través del país y en las diversas escuelas municipales que se diseminan en el territorio.
Tanto va el cántaro al agua que termina por romperse., es el fenómeno que se percibe en las opiniones que surgen de padres y apoderados, luego de escuchar incesantemente el término en cuestión; están a punto de convencerse que los profesores del país son todos una manga de ignorantes y buenos para nada. Es cierto que el profesorado, en todas las épocas y administraciones ha sido ninguneado y mirado muy por encima del hombro e incluso, cuando descubren que eres profesor, más de alguien respinga la nariz. . . esa misma que acusa más de alguna intervención quirúrgica.
Creo que hay que ser muy realista y enfrentar la situación con altura de miras. La educación y el proceso en sí, resulta ser una dinámica a la cual el profesorado está habituado y entiende que es él, el llamado a responder a los nuevos desafíos que imponen los tiempos. Tiene la preparación, la capacidad, las competencias y por sobre todo, responde a la sensibilidad social que hay que aplicar en pedagogía.
Los grandes cerebros de éste país se encuentran abocados a encontrar las grandes soluciones a la crisis de la educación. Resulta fácil y cómodo desde algún lugar de la capital lanzar ideas, sugerencias y proyectar un sistema educativo como el nuestro, a que sea similar a esos países que poseen culturas y recursos muy disimiles a Chile. En esa porfía antojadiza y obsesiva han incurrido todos. Para ellos resultaría espectacular, aquello de ¨copiar y pegar ¨ .
Lamentablemente, modelos que en algún momento se nos vendió como la panacea y solución, terminaron siendo un verdadero chascarro, sepultando las ilusiones y esperanzas de quienes se casaron con el ¨modelito¨. Hoy, es frecuente oír hablar pomposamente de la crisis que acusa la educación chilena . Pero la discusión se centra más que nada en los pesos más, pesos menos que dejan de ingresar o se diluyen innecesariamente en proyectos o actividades que no contribuyen mayormente al proceso.
Que se ha tornado difícil trabajar en el aula, por cierto que si., pero ello no significa que la calidad se resienta, son otros los aspectos que han disminuido o quebrantado; hablemos por ejemplo, del rol de los padres en éste proceso educativo de sus hijos. Los viejos maestros nos dijeron que en la tarea educativa debía conformarse una ¨trilogía de oro¨: padres – alumno – escuela.
En tanto ésta sociedad funcionó, el proceso fue viento en popa., porque aparte de los conocimientos académicos que se impartían y los estudiantes asimilaban, la formación personal, revestida de valores, principios éticos y morales iban modelando a un hombre y a una mujer con sentido de responsabilidad, de sociedad, de conjunto y entendía de paso, que en algún momento de la historia les correspondería asumir tareas más gravitantes en el desarrollo de su comunidad.
Los excesos, permitir más allá de lo debido, el complacer regodeos y pataletas a objeto evitar un mal mayor, el confundir el amor paternal con permisión, creo han tenido mucho que ver en está debacle y que a estas alturas, nos tiene atados de pies y manos.
¿Qué pasó? la autoridad del profesor ha sido profanada, desconocida y puesta en discusión. ¿Quiénes han contribuido a ello? analice y juzgue usted y luego retomamos el tema candente de la calidad de la educación.-