La casa: el refugio siempre soñado

¿Cuántas veces soñamos quedarnos más tiempo en casa? ¿Cuántas veces anhelamos permanecer más tiempo en familia? Ahora, por una crisis sanitaria mundial se nos pide quedarnos en casa. Y más aún en la Región de Magallanes y Antártica Chilena hay unanimidad en que debiera haber cuarentena general y cierre total. Eso significa medidas más drásticas aún. Y debemos obedecer  ante este imperativo de encierro obligatorio porque reconocemos que la excepción de nuestro derecho a la libre circulación responde a la preservación de un bien mayor. En este caso, no se trata de un virus más mortal que cualquiera de los que combatimos cada invierno. Un virus que jamás imaginamos, ni siquiera en las películas que de niño fuimos al cine de la mano de nuestros padres a ver. Pero esta obligación nos da cuenta de la impotencia de nuestros sistemas sanitarios para responder adecuadamente a una eventual escalada en la demanda de cuidados. Y ahora muchos resulta que descubren su casa. ¿Qué es una casa? ¿Qué tan extraño nos puede resultar ese lugar que apenas transitamos unas horas por día cuando debemos pasar semanas enteras allí? Una casa no es solo el soporte material que evidencia su presencia. Es fundamentalmente un hábito, una costumbre, una modalidad de estar a solas y con otros. Estar “como en casa” es para el viajero reconocer los usos y costumbres que le rodean como propios o familiares. Así, aunque no se encuentre en el domicilio que lo aloja habitualmente, alguien puede sentirse “en casa” si se replican las condiciones que reconoce por su familiaridad. Pero estos días hemos descubierto también que nuestra casa es nuestro refugio. Si te quedas en la casa, no podrás contagiarte. Y si hay menos enfermos y pandemia avanza más lento, podremos combatirla. Por eso se agradece la recomendación de quedarse en casa. Es la única forma y así podremos nuevamente darnos cuenta de que no hay como estar en casa.

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