Nuevamente nos sorprende el diputado Gaspar
Rivas con su salida de madre e insultos a colegas con los que comparte
labores en una comisión. No es primera vez que el “honorable” hace
noticia por esto, ya fue la semana pasada que tuvo que ser retirado de
una mesa y, años antes, al insultar a Luksic en una intervención en la
misma cámara.
Esto
no es nuevo, el deterioro que le hacen a la democracia al tener
insultos explícitos, golpes como Gonzalo de la Carrera, o tratar de
malas personas, “brazos cortos con manos largas” y un largo etcétera, no puede hacerle más mal a nuestro sistema democrático.
La
Convención Constitucional (que no voy a defender los gustitos
personales que se quisieron dar) fue reventada por la ciudadanía y en un
plebiscito de salida fue enterrada y apabullada. Soy de los convencidos
de que gran parte de ese texto era lo que necesitaba el país, pero que
el castigo a los dinosaurios, cantos en la ducha, garabatos, guitarras y
un largo etcétera, tuvo su efecto… Pero alguien me podría explicar, ¿si
lo que sucede hoy en el parlamento no es un circo aun más pobre?
Están
jugando con nuestra democracia. Desde la elección de Vlado Mirosevic
como presidente de Cámara de Diputados y Diputadas, se han venido una
serie de vetos que nos muestran la peor cara que no queremos ver. El
poder por el poder.
Nos
han acostumbrado a que el político o la política que más insulta, que
más hiere, que más denuesta (no es necesario con gritos), es el más
valiente y el que más nos defiende. En que nos quieren convertir. Una
selva.
La comisión de ética de nuestro
Parlamento no resiste más, se deben tomar acciones necesarias para que
las y los representantes ciudadanos en el hemiciclo finalmente se puedan
comportar a la altura de sus cargos; porque si nos han demostrado algo
en este tiempo, es que no son capaces de autorregularse.
Vuelvo
a Gonzalo de la Carrera. Golpe de puño al término de una sesión al
diputado Alexis Sepúlveda e insultos varios a su colega Marcela
Riquelme; un popular “cachamal” por la espalda al socialista Daniel
Manoucheri en la Comisión de Economía. Sanción: la máxima que se
permite, un 15% de su dieta (algo así como $800.000).
Creo
que el camino planteado por Vlado Mirosevic es el correcto, llegar
incluso a la retención del 100% de la dieta por un actuar inapropiado.
Nuestro Parlamento es para eso, para parlamentar, discutir, disentir,
ojalá tomar acuerdos por el bien de Chile; pero en ningún caso
transformarlo en el Coliseo Romano.
Por el bien de todas y todos nosotros, es de esperar que las y los honorables sepan lo que nos estamos jugando en este periodo.