La
corrupción política se refiere a los actos deshonestos o delictivos
cometidos por funcionarios y autoridades públicas que abusan de su poder
e influyen a realizar un mal uso intencional de los recursos
financieros y humanos a los que tienen acceso, anticipando sus intereses
personales o los de sus allegados, para conseguir una ventaja ilegitima
generalmente de forma secreta y privada, en buen chileno, la
corrupción, es simplemente un robo, es un acto reñido y sancionado por
la ley, tanto en este país como en cualquier otro del mundo. En el caso
del nuestro, en estos últimos años, y gracias a la tecnología usada en
los medios de comunicación, el pueblo de chile ha podido conocer que
ciertos personajes, que se desempeñan en el aparataje estatal, y que
pertenecen a ciertos partidos políticos, y lo peor, nombrados por el
Presidente de la República, y otros, por los Ministros de Estado, se han
robado a la fecha miles de miles de millones de pesos, dineros de todos
los chilenos. A pesar de que los responsables son identificados con
nombres, apellidos, profesión, y cargo que desempeñan en las distintas
reparticiones públicas, la gran mayoría, no han sido severamente
sancionados por la justicia, hecho que ha generado una muy mala señal en
la ciudadanía. Sin lugar a duda, la corrupción afecta la credibilidad
de los gobiernos en turno, la desconfianza de la población, acciones que
van generando el desprestigio de la clase política y la élite
dominante, además de traer una serie de consecuencias, entre ellas,
obstaculizar el crecimiento y el desarrollo de un país, paralizar las
inversiones y por ende los proyectos de interés para la gente,
principalmente en las áreas de mayor necesidad, como por ejemplo;
educación, salud, pensiones, infraestructura, todo esto, simplemente,
logra frenar el letargo del subdesarrollo de una nación.
De
acuerdo a la investigación realizada por la empresa Ipsos en agosto del
año 2023, que recogió la percepción de 25.000 personas en 29 países
sobre varios temas de contingencia y que generan mayor inquietud en la
ciudadanía, en el caso de Chile, sin lugar a dudas, en primer lugar
aparece la delincuencia, con un 62%, situación que no nos puede sorprender,
sin embargo, en esta reciente encuesta, apareció un nuevo segmento, en
el segundo lugar de las preocupaciones de los chilenos aparece la
corrupción política y financiera, indicador que subió 11 puntos
porcentuales, llegando al 40%. En comparación a otros países, Chile
escaló varios puestos con respecto a julio del 2023 y se instaló
séptimo, solo superado por Hungría (46%), Sudáfrica (46%), Perú (53%),
entre otros países. El promedio mundial en este aspecto es de un 27%,
hay que hacer presente que en este estudio investigativo aún no se
conocía el caso fundaciones. Debido a lo anterior, se puede asegurar que
la antigua idea que Chile no era un país corrupto no solo ha quedado
atrás, sino que también ha sido enterrada, pues con el tiempo la
ciudadanía se ha dado cuenta de que la corrupción ha estado vigente por
años y que opera a la orden del día sin mayores obstáculos, esta mala
señal indica claramente que las personas que asumen responsabilidades y
cargos políticos no son las mejores, además, no cuidan las
instituciones que representan, menos las dirigen y administran con
absoluta honestidad, todo esto muy lamentable para los que formamos
parte de esta nación.
Dicho
lo anterior, los chilenos no podemos seguir “haciéndonos” los
sorprendidos con cada escándalo de corrupción, necesitamos acciones
concretas y penas ejemplificadoras de parte de los representantes de
los poderes del estado, en especial de la justicia, esto con la
finalidad de que quienes asumen un cargo en una institución pública
actúen con totalidad transparencia, alternativa que permitiría lograr
restablecer las confianzas entre los que gobiernan y la ciudadanía, y
evitar los bochornosos eventos que han ocurrido en estos últimos
tiempos, y que son bastamente conocidos por todos los chilenos.