La Cuenta Pública de Boric: Arrogancia, Desconexión y un Futuro Centro Antártico

Hace
unos días, fuimos testigos de la cuenta pública del gobierno de Gabriel
Boric, un espectáculo que bien podría llamarse “cuento público” por la
desconexión con la realidad que mostró. Temas como aborto, eutanasia y
expropiación fueron algunas de las claves, pero lo que más resaltó fue
la actitud del presidente frente a las verdades incómodas planteadas por
la oposición.

Un momento particularmente revelador ocurrió cuando el diputado Sergio

Bobadilla
interrumpió al presidente Boric durante su discurso, mencionando la
inflación y el desempleo. En lugar de manejar la situación con la
diplomacia y el respeto que debería caracterizar a un jefe de Estado,
Boric respondió con un despectivo “No mienta”. Esta respuesta, lejos de
ser una corrección oportuna, demostró la incapacidad del presidente para
contenerse, incluso en un acto tan republicano como la cuenta pública.
En lugar de optar por una respuesta diplomática o ignorar la
intervención del diputado, Boric eligió la confrontación directa,
dejando al descubierto su prepotencia.

Este
comportamiento no es un caso aislado, sino una muestra más del uso
indebido del poder por parte de la izquierda cuando se enfrenta a la
oposición. No necesitamos más personas en cargos públicos que se
dediquen a malgastar los recursos del Estado y a pasar por alto las
leyes que deberían proteger a todos los chilenos. La reacción del
presidente cuando se habló del desempleo es un claro ejemplo de esto.

Actualmente,
la tasa de desempleo en Chile es del 8,5%. Esto significa que, de una
población activa estimada en 9,800,000 personas, alrededor de 833,000
están desempleadas. Para poner esto en perspectiva, si tomamos a la
ciudad de Punta Arenas, con aproximadamente 147,000 habitantes, esto
equivale a 5,7 veces la población de Punta Arenas. Es decir, en términos
de superficie, 5,7 ciudades de Punta Arenas llenas de personas
desempleadas. Esta es la realidad de nuestro país bajo el actual
gobierno.

El
manejo de la economía por parte de Boric ha sido desastroso, y los
números no mienten. La inflación y el desempleo están afectando a miles
de familias chilenas, y en lugar de abordar estos problemas con
seriedad, el gobierno se centra en debates ideológicos y confrontaciones
innecesarias. En lugar de soluciones concretas, se nos ofrece retórica
vacía y una actitud despectiva hacia quienes se atreven a señalar la
verdad.

Un tema adicional que merece atención es el anuncio del presidente

Boric sobre la inversión en el Centro Antártico Internacional (CAI) en

Magallanes.
Este centro tiene como principal función prestar apoyo logístico a
investigadores que llegan a la región y contará con laboratorios
especializados en materias como hielo, atmósfera, océano, ecología,
evolución, geología y paleontología. Además, incluirá espacios para
actividades académicas y un auditorio. Esta iniciativa, aunque en teoría
responde a una necesidad nacional e internacional debido a la creciente
actividad científica en la Antártida, plantea serios cuestionamientos
sobre su viabilidad y beneficios reales.

El
CAI representará un costo significativo para el gobierno regional,
estimado en 3,000 millones de pesos anuales para su mantención, y la
inversión inicial para su construcción ronda los 150,000 millones de
pesos. Sin embargo, no se ha presentado una tasa de retorno clara para
esta inversión, ni se han detallado los beneficios sociales tangibles
que traería a la población local. La señora María, que vive en una
población común de Punta Arenas, probablemente no verá ningún beneficio
directo de este centro. El CAI está destinado a apoyar a científicos,
principalmente de otros países, en sus investigaciones en la Antártida,
sin generar recursos significativos para la región.

Estamos
ante el riesgo de construir un elefante blanco que, aunque puede ser
visualmente impresionante, no ofrecerá ni aportes sociales ni económicos
sustanciales para nuestra región. Es crucial reconsiderar estas
inversiones y enfocarlas en alternativas que puedan promover un
desarrollo social y económico real para Magallanes. Tal vez la formación
profesional del gobernador, siendo médico, limita su capacidad para
evaluar y formular proyectos de esta envergadura. Sin desmerecer su
calidad profesional, es evidente que la gestión de proyectos de
infraestructura y desarrollo económico requiere un enfoque y una
experiencia específica que quizás no posee.

En
conclusión, la cuenta pública de Boric fue un triste recordatorio de lo
lejos que está este gobierno de entender y resolver los problemas de
los chilenos. La arrogancia, la desconexión y las decisiones
cuestionables en inversiones son señales claras de un liderazgo que no
está a la altura de las necesidades del país. Es crucial que en las
próximas elecciones hagamos valer nuestra voz y elijamos un liderazgo
que se tome en serio sus responsabilidades, actúe con humildad y esté
verdaderamente comprometido con el progreso y la seguridad de nuestro
país.

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