La culpa es nuestra

“Los
pueblos tienen las autoridades que merecen” podría ser la frase que
refleja de mejor manera lo que estamos viviendo en la región. Yo diría
que “nos paso por gueo.…s”. En este último tiempo la seguidilla de
errores, omisiones, metidas de pata y vacío de poder no da para más.

El
descontrol de los automovilistas que utilizan las calles como pistas de
carrera y como pasarela para mostrar el sonido más estruendoso y luces
de neón prohibidas, da cuenta de la nula fiscalización del espacio
público. El atropello y muerte de un turista español pasó casi como una
noticia de farándula, y las autoridades mutis por el foro, sin entender
el daño que se le provoca a la región como destino turístico.

La
desatada venta, ingreso y producción de todo tipo de drogas a la
región, lo que afecta en mayor magnitud a nuestra juventud, sin un plan
de acción concreto para revertir esta situación, es el reflejo de que
nuestras autoridades le tienen miedo a los narcotraficantes, y eso es
una pésima señal.

Un
reglamento aprobado por el Consejo Regional que en vez de ayudar a que
más familias puedan acceder a la anhelada casa propia, lo único que
genera son mayores cortapisas, bordes (muy de moda) y restricciones que,
al final del día, reducen la cantidad de personas beneficiarias en las
agrupaciones de vivienda.

La
destrucción de uno de los lugares más queridos por quienes peinamos
canas y superamos los 50, que es la laguna Pudeto, es el reflejo
absoluto de la incompetencia de nuestras autoridades, las que están
llamadas a cuidar nuestro patrimonio. Si de patrimonio hablamos, siguen
en calamitoso estado los ex hospitales de Punta Arenas, Natales y
Porvenir, el ex edificio del Servicio de Salud, la casa de los Derechos
Humanos y los retenes de Carabineros de la región.

Los
caballos y vacunos son ahora, quienes tienen la preferencia en las
esquinas, en los pasos de peatones, en las zonas de estacionamiento y
afuera de mi casa. Cabe señalar que la mierda desparramada por el sector
sur de la ciudad es tierra de nadie, ya que la Municipalidad no se hace
cargo de recogerla, y menos las empresas de aseo contratadas para ello.

Un
Municipio al debe con los funcionarios de la Corporación Municipal,
quienes sufren por las incapacidades de las autoridades para resolver el
problema del pago de los sueldos y las cotizaciones previsionales, y lo
único que se puede observar es recriminaciones entre ellos y salidas
como echarle la culpa a los gobiernos comunales anteriores, lo que da
cuenta de la mediocridad de este Concejo Municipal. Cabe señalar que el
Municipio es “el Alcalde y su Concejo Municipal” (Art. Nº 1 de la
L.O.C.M.), por lo que son todos(as) responsables de esta situación.

Pero
con todo, no tenemos nada que reclamar, porque nosotros los pusimos
ahí, y nos podría pasar lo mismo en la elección de Constitucionales. La
culpa es nuestra y por eso tenemos las autoridades que merecemos.

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