Nuestro país ha sido testigo, desde hace meses, de lo que podemos llamar “La Danza de los Millones”.
Sería positivo que esa danza fuera acompañada de una música y de una letra agradable…Pero no es así y, muy por el contrario, esa danza, esa música y esas letras avergüenzan, golpean y hieren el alma nacional.
Esa danza de millones empezó a apreciarse, como resabio de un pasado también repudiable y criticable, pero no tan masivo, desde junio del año pasado, cuando se destapó el “affaire” de la Fundación Democracia Viva (“vivaracha” la denominamos muchos chilenos) allá en la ciudad de Antofagasta y la seremi de Vivienda de esa región nortina, algo que sabían muchos, pero que no sabe nadie, excepto los fiscales que investigan.
Y se fue extendiendo por todo nuestro golpeado país, desde el norte hasta, incluso Magallanes, por las firmas de singulares “Convenios” que permitieron a los creadores de un singular “Modus Operandi” apoderarse de miles de millones de pesos desde el erario fiscal con la mentirosa excusa o justificación de que estaban destinados a mejorar la calidad de vida de miles de chilenos vulnerables, de aquellos compatriotas que viven hacinados en viviendas precarias, si servicios higiénicos, sin luz, sin agua potable, o sea, en la más completa vulnerabilidad real.
Y son más de cincuenta esas “Fundaciones” que no sólo carecían de experiencia profesional en las tareas que, presuntamente, pretendía ejecutar a costos altísimos y con sueldos más que millonarios para sus responsables “técnicos” y sociales.
Ropa interior muy cara y exclusiva de una muy señorita Pollizzi; pintado de fachadas a 270 mil pesos el metro cuadrado; pago de deudas de un “lonko” que quiso ser candidato a Presidente inscribiendo firmas falsificadas, por mencionar un par de “casos emblemáticos” de esa danza de millones y que, en una de esas, se declaran, también, “presos políticos”.
Algunos ya están en la cárcel por cohecho y fraude al fisco, entre otros delitos, pero faltan más y varios más y otros corruptos de la vereda del frente tienen para rato tras las rejas, espero yo.
¿Danza con lobos?….No, estimados lectores, DANZA DE MILLONES y de muchísimos millones que, como en la Danza del Fuego se han hecho humo porque si en algo son expertos en convenios y robo de platas fiscales, es en hacerlos desaparecer porque ¿han devuelto algo de esos dineros?.
Y pensar que esgrimían, para llegar al poder, “superioridad ética y moral” y que “lo iban a arreglar todo” y lo hicieron sólo para ellos y sus bolsillos de revolucionarios de a peso el ciento, pero que tejieron una tela de encubrimiento tan compacta que, hasta ahora, se han protegido los unos a los otros, de aquí y de allá, y eso se llama, lisa y llanamente, CORRUPCIÓN…
Y dejo temas pendientes para la semana venidera cuando ya esté claro el futuro judicial del asesino del matrimonio Luchsinger Mackay, a cuyos familiares les hago llegar mi solidaridad y mi apoyo y se hayan rendido los dinerillos que se gastaron en los Juegos Panamericanos.