La DC: el tiro por la culata

En política cada vez son más escasas las buenas intenciones, ya es habitual que tras cada jugada se oculten intereses personales o partidistas. Siguiendo por años el accionar de los partidos (y habiendo participado en su tiempo en ellos), se descubre que cada cual actúa acorde a lo que pueda obtener como ganancia. Palabras (y en esto he sido reiterativo) como pueblo, igualdad, justicia, bienestar común,  se han convertido en  simples y poco creíbles eslóganes y la gente sigue en la eterna espera.

La verdad es que cada cual quiere perpetuarse donde está e intentar mejorar su posición dentro de los conglomerados, el eterno juego del “gallito” para ver quién tiene mejor musculatura. No se puede confiar en partidos inconsecuentes, no se puede volver a confiar en quienes se traicionan a sí mismos (tarde o temprano lo traicionarán a usted, a mí, a todos… ¡Y vaya que saben de traiciones algunos partidos!… Revisemos un poco la historia. Fue una semana sangrienta y seguirá así, adiós a los valores demócratas y cristianos, el acomodo pudo más que los principios. Se pueden justificar cuanto quieran, pero resulta difícil creerles: se patearon bajo la mesa, se escondieron, se excusaron, algunos cuales Pilatos contemporáneos simplemente se lavaron las manos frente a todo el país, pero la suciedad no se les quitará… Actuaron mal, no se escuden en la consecuencia, en lo que dictaminan sus estatutos o reglamentos, en que me correspondía asistir o no asistir, quedó de manifiesto su mala clase, sus ambiciones personalistas, se demostraron tal cual vienen actuando hace tiempo varios de los “camaradas”.

Hace tiempo también venían con la amenaza de cabro chico dueño de la única pelota de la cuadra: que me voy, que me quedo, que los comunistas, que la izquierda (siempre la izquierda como caballito de Troya), que iniciaremos un camino propio, que iremos en listas propias (a las semanas salieron con que están en negociaciones con el MAS y la Izquierda Ciudadana), que los mueve el interés común y el infaltable “bienestar y progreso del país”… Lo dije hace tiempo: ¿quieren caminar solos?, perfecto, váyanse… Pero devuelvan todos, todos, pero todos los puestos de trabajo que han obtenidos al pertenecer a una coalición, renuncien todos los políticos que tienen sus cargos gracias a la coalición, eso sí que sería un acto democrático y de consecuencia cristiana que los validaría frente a la ciudadanía, sería un acto que haría que “volvamos a confiar”, pero no lo hicieron y no lo harán, no tienen la consecuencia real que algunos están usando como escudo… No criticar y oponerse a un golpeador de mujeres me parece francamente una mariconada, sacar a Fuentes de la Undécima Región para llevárselo a Santiago, es movida política sucia, es actuar como siempre, no han cambiado mucho, estimados… El “Acomódate” más que nunca adquiere sentido. Una cosa es ser militante, otra distinta es ser obsecuente, bajar la cabeza, seguir como ovejas, no me vengan con las frasecita de “que la pelea se da en forma interna”, si hubiera sido así, cualquiera con dos dedos de frente se hubiera opuesto a lo planteado por su presidenta que no tuvieron asco en apuñalar en menos de dos meses de distancia entre un ampliado y otro. ¿Volver a confiar?, difícil, muy difícil.

Volver a confiar en los que te ofrecen el oro y el moro y no han hecho casi nada, difícil, muy difícil. Volver a confiar en los personajes más turbios de la política regional que usan boinas para creerse más magallánicos y regionalistas, que han sido nefastos operadores políticos que cobraban diezmo, confiar en el hijo de papá, difícil, muy difícil… Pero la decisión final la tiene usted, si quiere que los mismos de siempre lo sigan gobernando con sus mentiras y falsas promesas, siga votando por ellos. Ya somos varios, miles, los que no les creemos casi nada. Basta de sus arreglos alejado de las bases, basta de mentiras. Para todos, como siempre, un abrazo. P.D.: Menos para los vende humo de la política… ¡Que se vayan todos!

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