La constitución de la derecha, se le nombra al proyecto a plebiscitarse el 17 de diciembre próximo. El Consejo Constitucional tuvo una composición mayoritariamente de derechas por lo que se supone, sus normas debieran representar el pensamiento económico, social y valórico de ese sector político. ¿Realmente esto es así? El proyecto deja atrás el concepto de subsidiariedad, que si bien no se nombra en la actual constitución, impregna todo su armado. Ha sido la idea de que los privados juegan un rol fundamental en la economía y en la provisión de derechos sociales la que marcó al país en los últimos cuarenta años. Ha sido la base del progreso social y económico que evidenció el país en este tiempo. Siempre la derecha se opuso al cambio de este paradigma porque entendía que ahí reside la base del éxito nacional.
Ahora bien y como señalamos, resulta que el proyecto constitucional desecha el concepto de subsidiariedad y lo reemplaza por el Estado Social y Democrático de Derecho. A diferencia del primero, el Estado Social debe garantizar financieramente los llamados derechos sociales como la salud, la educación, el trabajo y otros. Y agrega el proyecto que esta garantía debe ser progresiva y con responsabilidad fiscal. Si se analiza con cierta atención esta última idea proviene de ideologías socialdemócratas o socialcristianas. Especialmente en Chile la derecha en los últimos cuarenta años, siempre se decantó porque sean los privados los principales agentes económicos que los provean. Ahora se cambia de sentido y el Estado pasa a ser protagonista en esta provisión.
Así las cosas, cualquiera sea el resultado del plebiscito del 17 de diciembre próximo el Estado Social y Democrático de Derecho llegó para quedarse. Si gana el A Favor es evidente que tal concepto será parte de la carta fundamental. Si gana el En Contra seguirá vigente la actual constitución y su concepto subsidiario. Sin embargo, como la derecha estuvo en su gran mayoría por establecer un Estado Social, no habría razón alguna para que se opusiera a insertarlo en la constitución vigente vía reforma constitucional. Expliquemos.
En la hipótesis de rechazo del proyecto las izquierdas tendrán un gran incentivo para solicitar en el Congreso Nacional, que se reforme la constitución vigente en el sentido de establecer el Estado Social y Democrático de Derecho. Y las derechas no tendrán argumento razonable para negarse a tal petición, porque en su constitución de manera libre y voluntaria accedieron a incorporar tal idea. Como se puede apreciar al acceder la derecha a un Estado Social ya quedó amarrada a que la actual constitución vía reforma también la incorpore para el caso que gane el En Contra.
Igual cosa sucede con la progresividad de los derechos sociales que contempla el proyecto. Tal progresiva no la contempla la actual carta fundamental en el entendido que el Estado no puede ni debe comprometerse a otorgar derechos de manera ilimitada. Y si bien el proyecto pone como límite a la progresividad la responsabilidad fiscal, todos sabemos que de responsabilidad fiscal ha carecido precisamente el Congreso Nacional los últimos años. Luego la aparente cortapisa de responsabilidad será sólo eso, una apariencia en el texto.
Llama la atención entonces que un ideal social demócrata sea tomado y hasta abrazado por la derecha. La derecha ha sido cazada finalmente.
“Si pasamos del estado subsidiario al estado solidario la solidaridad la va a hacer el nuevo Estado en base a los bienes de cada uno…” “Esta Constitución garantiza la estabilidad”.