La
detención de Héctor Llaitul, desafortunadamente se ha prestado para
toda suerte de conjeturas, pero lo cierto es que marca un precedente
importante, sobre todo si se le relaciona con lo que han sido sus
declaraciones, que son diatribas no un discurso estructurado y una
propuesta política que represente al pueblo mapuche, su cosmovisión y
cultura. En realidad, es en el proceso constituyente donde existe una
propuesta de reconocimiento a la plurinacionalidad que no ofende a
nadie, donde ésta se inserta en Chile y sus instituciones,
reconociéndose a la etnia mapuche como parte del Estado de Chile, no es
efectivo que se establezca un estatus especial que les otorgue
privilegios, simplemente se les reconoce en su diversidad y
potencialidades. En definitiva, el proyecto de nueva Constitución
importa una negociación política que bien canalizada importa superar la
crisis de la Araucanía e infringe una derrota para Héctor Llaitul y la
Cam, como la propuesta extrema que busca la autonomía de la Araucanía.
Con la detención este proyecto sesentero ha sido derrotado y por
ello importa un error descalificar la propuesta de plurinacionalidad,
porque el fracaso de ésta no hace sino potenciar a la CAM y sus
feligreses que ningunean los logros alcanzados en el proyecto de nueva
Constitución, transformándose irresponsablemente en los principales
voceros del rechazo, a favor de quienes los oprimen y discriminan.
El pensamiento de Héctor Llaitul, no alcanza para generar un Centro
de Estudios, precisamente, poco elaborado no deja de mencionar el
vínculo del pueblo mapuche con la tierra, el lenguaje y otras
generalidades que poco y nada aportan en relación al significado que
tiene el reconocimiento constitucional, y los acuerdos que a futuro se
pueden alcanzar a través de mecanismo pacíficos e institucionales, pues
esta es la vía para reducirlos al puro y simple bandolerismo, que si se
alcanza el pleno desarrollo institucional transformaran a la CAM, en una
de aquellas bandas locales que se integran luego al folklor local, algo
así como la banda de Los Pincheira, en la región de Ñuble.
La derecha política, erróneamente ataca la plurinacionalidad con una
serie de falacias argumentales que poco y nada tienen que ver con el
texto de nueva Constitución, y uno de sus frentes ha sido la
plurinacionalidad, presentándola como la división de Chile, en realidad
importa todo lo contrario, significa que los pueblos originarios aceptan
su plena incorporación a un Estado Unitario que se llama Chile, el
hecho que puedan tener sus propios símbolos y banderas no significa que
la bandera tricolor como la hemos conocido seguirá siendo la misma que
simboliza la unidad nacional, y que sus normas y costumbres donde las
hubieren se integrarán al derecho nacional, pero de allí a sostener que
se establecen privilegios en su favor que rompen con la igualdad ante la
ley es sin lugar a dudas una desmesura.
La detención de Héctor Llaitul, es la oportunidad que responda por
sus delitos, si los ha cometido, conforme a la ley chilena, que asuma
sus responsabilidades por una propuesta política derrotada, pero que
representa la marginalidad, la pobreza y la discriminación que el Estado
de Chile, debe asumir y que tiene la posibilidad de hacerlo en un nuevo
texto constitucional, sino será el fracaso de todos y una nueva
oportunidad para la CAM, que podrá exhibir como bandera de lucha que el
orden constitucional de los huincas nada les ofrece.