Que se hacen cosas en los gobiernos,
no queda duda, pero que se hagan bien y que cumplan todo lo que prometen en sus
programas durante las campañas, es otra cosa… Desde mi trinchera de
educador, ni éste gobierno-menos el
anterior-, han sabido retribuir la labor docente en el país. Pareciera ya
instalada esa imagen y perspectiva peyorativa (casi con desprecio) hacia la
labor docente.
He escuchado miles de palabras de
alabanza y rescate de los educadores, pero son sólo eso, palabras. No hemos
tenido autoridades que vuelquen su mirada hacia el problema más rotundo que
tiene el país: la enorme desigualdad educativa para los que tienen recursos y
para los que no.
No hemos tenido autoridades que
mejoren las rentas del magisterio ni las condiciones laborales: el número de
alumnos por sala es una aberración, la cantidad de horas de trabajo es otra
aberración, no han cambiado el proyecto educativo del país en todos estos años,
(busque, si encuentra, una carga horaria y una malla curricular como la que se
está aplicando), no conozco sistema educativo que signifique tanto agobio y tan
malos resultados… La realidad es que no quieren, no les interesa, se conforman
con hablar de construcción de establecimientos, de coberturas, de inclusiones,
de mínima gratuidad, pero seguimos esperando por la deuda histórica, seguimos
con profesores jubilados pidiendo limosna o tocando flauta ¡cómo no se les cae
la cara de vergüenza a la ministra de educación! (dicho sea de paso es
Asistente Social, no profesora), seguimos
con rentas irrisorias para un título profesional, seguimos soportando
que cualquiera nos denigre en medios de comunicación, seguimos soportando la
inconsistencia de un sistema que no considera ni reconoce la validez de los
estudios superiores, seguimos soportando que digan que “solo es profesor” y, lo
más estúpido, seguimos votando y creyendo en los mismos que gobierno tras
gobierno considera a la educación una tarea obligatoria, algo que hay que hacer
por costumbre, algo que es un “gasto” no una inversión, seguimos votando y
confiando por quienes consideran la educación un bien de consumo y no un
derecho, seguimos ilusionándonos en que de tanto en tanto salgan líderes con la
consigna de la educación en las calles y luego, como la diputada Vallejo,
defienda la labor del gobierno… Lo peor, seguimos desunidos, les seguimos el
juego a los poderosos de siempre, seguimos encasillados en las añejas consignas
de los partidos y seguimos sin capacidad de luchar, sin capacidad de
revelarnos, seguimos sometidos esperando que las soluciones a nuestra realidad
caiga como maná del cielo… ¡Qué poco hemos logrado!…
¿Cuándo fue que perdimos nuestra
legítima aspiración a una condición de vida más digna? ¿En qué momento
permitimos que nos pasaran a llevar?… Otra cuenta gubernamental más y otra
tarea que tendremos que desarrollar en la casa y que, obviamente, no te pagarán
como hora extra. Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los que nos
siguen denigrando y mucho menos para los colegas que siguen votando por
autoridades que poco y nada hacen por el magisterio.