La difícil celebración de los 172 años de Punta Arenas

Es difícil festejar cuando estamos en medio de la peor pandemia en más de un siglo. Ya nos ocurrió en octubre pasado con la celebración de los 500 años del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes. Lo concreto es que hoy, nuestra bella Punta Arenas, la capital de la Región de Magallanes, está de fiesta. La ciudad más importante de la Patagonia fue fundada el 18 de diciembre de 1848, es decir, hoy celebra 172 años de vida. La “Perla del Estrecho”, que se estableció antaño junto al Río del Carbón, y localizada a 53°09’45’’S 70°54’29’’O, sobre la península de Brunswick, ha sido denominada la Capital de la Patagonia y hoy ya luce pantalones largos, pero debe saber llevarlos. Por eso los próximos años están llenos de desafíos y la tarea es dura. La primera será saber salir de este difícil momento. De las capitales regionales, Punta Arenas ha sido la más afectada con el Coronavirus. Pero también, la capital magallánica es una ciudad que debe superar a la brevedad temas complejos como el energético. Sus habitantes merecen respeto. No es posible que no se les considere al momento de tomar decisiones, como lo ocurrido en la crisis por el gas hace casi ocho años, o con las determinaciones en cuanto al Covid-19 que nos confinó por largos meses y para eso nuestras autoridades deben alzar la voz, independiente de colores políticos. Punta Arenas debe lograr una conectividad real con el resto de la Patagonia, no solo de Chile. Y en eso hemos avanzado, pero falta mucho. Porque decir Capital de la Patagonia abarca mucho, de allí que esta urbe no debe estar aislada. No debe ser el último faro a punto de apagarse. Nuestra ciudad requiere de autoridades competentes, que velen por el interés común y no solo el de unos cuantos. Los desafíos tienen que comprometer a cada uno de nuestros vecinos.

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