La distracción constitucional

La
convención ha terminado su “trabajo” de establecimiento de normas,
ahora solo queda la “armonización” para someter tal producto a
plebiscito. Y así se repite una y otra vez en los medios y redes
sociales. Es increíble como el uso dirigido del lenguaje crea
realidades, aunque ellas sean falsas. La inmensa mayoría de la gente
nunca supo qué pasó, y tampoco sabrá que pasará si es que alguna vez se
dan cuenta. A su vez, la gran mayoría de los constituyentes al comienzo
eran unos absolutos ignorantes. Y ahora siguen siéndolo, solo han votado
por lo que “alguien” propuso y puso al frente, total, no hay actas que
contengan las razones y argumentos, y que transmitan lo que en Derecho
se llama “historia fidedigna del establecimiento de la norma”. Todo
chanta, como cada vez más suelen hacerse las cosas en lo que queda de
Chile.

Pero
ese es el país que somos, pudimos ser más, estuvimos cerca de entrar al
primer mundo, lo impidieron la falta absoluta de liderazgos y hasta el
día de hoy, y la corrupción que se desarrolló por todos lados, en lo
público y lo privado. Resultado, una cultura de masas basada en la
estupidez colectiva de querer creer que las malas acciones u omisiones,
que la incultura, que la mala educación, que todas las lacras que se
apoderaron de lo que queda de país, eran consecuencia de normas,
especialmente constitucionales, y no de personas, cuando es exactamente
al revés. Conocemos el dicho, “dile al tonto que es forzudo y más fuerza
hace”.

Esta
fiebre constitucionalista haría reír si no hiciera llorar. La nueva
constitución no es más que un distractor, que los árboles no dejen ver
el bosque, para impedir se repare en como en poco más de dos años, de
nuestro país solo quedan colgajos y que su subsistencia como entidad
independiente está absolutamente en riesgo. La “plurinacionalidad” a la
fuerza no parte con el nuevo texto constitucional, de hecho, comenzó
oficialmente con los cupos reservados a pueblos originarios que nunca lo
han sido, establecido entre gallos y medianoche con la complicidad
cobarde de las derechas del congreso y del gobierno anterior. Si nuestro
Estado- Nación deja de serlo, queda abierta la secesión territorial y
la aplicación del “dividir para reinar”, y ¿quién reinaría? Potencia
s
y fuerzas extranjeras. Chile tiene una estratégica posición en el mapa
geopolítico que se está estableciendo en el mundo. El estrecho de
Magallanes y el Mar de Drake son apetecidos pasos bioceánicos que China
quiere controlar, ya que es difícil le quite el canal de Panamá al
control americano.

Desde
agosto de 2019 Chile fue entregado a la agenda 2030 de la ONU, varias
agencias están establecidas en nuestro país, detrás de varias
instituciones nacionales como el INDH hay funcionarios ONU, ahora
vigilando en la Araucanía. Ya nadie habla de expulsión masiva de
millones de inmigrantes que no necesitamos y que nos metieron tratativas
internacionales especialmente en los gobiernos de Bachelet y el
anterior, se quedaron, atochan campamentos en varias ciudades demandando
los beneficios que les prometieron.

Porque
de eso se trata todo, de supeditar a Chile como un estado de
apariencia, frente al nuevo gobierno mundial que se establece a punta de
pandemia y regulaciones. La sola lectura de las normas para la nueva
constitución, muestra que Chile queda inerme y atado de manos frente al
poder externo de organismos internacionales, impedido de tomar
autónomamente muchas decisiones, tendremos territorios “autónomos” pero
se pierde la “autonomía” de la nación y del país. Es una revolución
impuesta a través de una guerra mundial que se libra silenciosamente
casi, para que nadie se dé cuenta. No podemos impedir lo que pase en
Europa, cosa curiosa hablamos de la guerra de Ucrania, pero nadie habla
de la guerra de Chile, que se libra desde adentro y desde afuera, y día a
día sufrimos bajas, muertos por el terrorismo y la subversión, por el
crimen o
rganizado,
por un gobierno que esta contra el orden público. Pero nuestras bajas
más duras son culturales, institucionales. Los enemigos de Chile están
identificados, pero, ¿dónde están los defensores de Chile? Por eso
pienso que en este juego vil de la Nueva Constitución ganará el apruebo,
con su gobierno, con sus soldados, con sus enormes recursos.

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